2 de septiembre de 2014

Si les señalás nuestro satélite en el cielo se quedan mirándote el dedo…

Hay algunos argentinos que lo hacen, y hasta pueden objetar la oportunidad de emprender semejante paso adelante en la ciencia y la tecnología. ¿Para qué tanto gasto público? Hay que ajustar los gastos superfluos, sólo gastar en lo esencial… Para ellos, el destino nacional no es el de un país industrial sino el de proveedor de materias primas.
También hay quienes ignoran este tipo de adelantos argentinos, ya sea porque los medios de información que frecuentan son quienes los soslayan u ocultan, o porque no les importa o descreen de cualquier afirmación proveniente del oficialismo. Es que parece que los años noventa intenta volver con su cantinela neoliberal, la que nos llevó (nos llevará) al ajuste permanente, la crisis autosustentable, el pozo económico y el caos político. Pero, sin embargo, algunas premisas surgidas en este siglo han llegado para quedarse. Una de ellas es la inversión en educación, ciencia y tecnología. Y un ejemplo de ello es lo que sucedió en estos últimos días con los avances en la carrera espacial y comunicacional de Argentina, aunque los medios hegemónicos lo ignoraron o menospreciaron con una cobertura digna de vergüenza ajena.
Repasemos, sin embargo, de qué se trata la construcción y el lanzamiento  del satélite argentino ARSAT-I.


Argentina de mal en peor, ahora lanza satélites al espacio.
Argentina se transformó en el primer país de la región y en el octavo en el mundo que va a lanzar su propio satélite y que puede manejar esa tecnología. Con los satélites argentinos se protegen las dos órbitas geoestacionarias asignadas a la Argentina por la Unión Internacional de Telecomunicaciones.
Los medios de comunicación no desentonaron de su costumbre a la hora de publicar las noticias que significan un avance para el país. El diario La Nación le dio un pequeño espacio a la noticia y Clarín ni siquiera eso.
El Multimedio dueño de TN y Canal 13 no le dio lugar en ninguno de sus canales de TV ni en sus medios gráficos.





“Todo esto no es milagro ni suerte, es voluntad política".
A través de su cuenta en Facebook, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió a destacar la importancia de la finalización del proyecto para poner en órbita el primer satélite de fabricación nacional, el ARSAT 1.
“Un avión Antonov lo transporta hasta Cayenne, la capital de la Guayana Francesa. Desde allí, será transportado por tierra hasta Kourou donde será lanzado al Espacio”, sostuvo la primera mandataria esta mañana en su cuenta de Twitter.
“Todo esto no es milagro ni suerte, tampoco viento de cola”, consideró Cristina para señalar que “es voluntad política, decisión de gobierno y política de Estado”. El ARSAT-1 ofrecerá servicios de televisión digital, internet y telefonía, entre otros, para Argentina y el resto de América.





El ARSAT-1, el primer satélite de comunicaciones argentino, será lanzado al espacio entre septiembre y octubre para brindar servicios de televisión, telefonía e Internet, según confirmó el presidente de la empresa estatal de telecomunicaciones ARSAT, Matías Bianchi.
"Estamos a la espera de la confirmación de fecha por parte del lanzador (Arianespace)", señaló Bianchi en diálogo con Télam, y destacó sobre la relevancia de este hito nacional que "no hay más de ochos países en el mundo que tengan la capacidad de fabricar satélites geoestacionarios del tamaño del ARSAT-1".
Entre otros servicios que el satélite brindará para la Argentina y todo el continente americano, Bianchi mencionó la "distribución de la televisión digital abierta (TDA), de señales para cableoperadores y de contenidos hacia afuera de la Argentina. Además, ofrecerá Internet y participará "en la industria de telefonía celular para reemplazar conexiones en lugares donde no las hay y cubrir zonas aisladas".
Por su parte, el subgerente general de la empresa rionegrina de tecnología INVAP, Vicente Campenni, explicó que "la cobertura de estos satélites incluye no solamente la productividad comercial iluminando las zonas de mayor población, donde hay más negocios, sino también las zonas que son menos rentables pero que se necesitan para el crecimiento social de la Argentina".
Antes de la llegada del expresidente Néstor Kirchner al gobierno, la empresa alemana Nahuelsat se encargaba de la administración de las órbitas, pero como esa firma privada "empezó a tener problemas de sustentabilidad" y quedaron en riesgo de perderse esas dos posiciones orbitales, el Estado decidió tomar eso activos" y así se creó la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (ARSAT).
"El Estado puede mantener las posiciones, alquilando el satélite y brindando servicios, alquilándole el servicio a un operador o fabricando un satélite propio, que es la decisión que tomó la Argentina", destacó Bianchi.
Asimismo, subrayó que se trata de "un tema de soberanía", ya que "Gran Bretaña estaba detrás de una de las dos posiciones que pudo retener la Argentina".
"Durante ocho meses se realizaron ensayos funcionales y ambientales para garantizar que el diseño, la fabricación y la integración del satélite sean los adecuados para soportar el ambiente severo durante su lanzamiento y los 15 años de vida útil", detalló Campenni.
Además, destacó que en el proyecto participaron alrededor de 400 personas en distintos momentos, "pero cada una se siente dueña del satélite completo".
El subgerente general de INVAP agregó con orgullo que "la pasión en los trabajadores" se debe a que "este proyecto es muy importante para el país" y recordó que "desde la fundación de INVAP, el doctor Varotto (Conrado) siempre nos inculcó el no al colonialismo mental, o sea, se puede".
En cuanto al tiempo de fabricación, explicó que "duró varios años" y que al ser "un satélite productivo para el país implica requerimientos mucho más exigentes a la hora de diseñarlo, fabricarlo, implementarlo y testearlo. Es un satélite que tiene que durar tres veces más que uno de observación de la tierra".





Lanzamiento de satelite argentino ARSAT-1 en 2014.
El satélite argentino ARSAT-1 será lanzado en 2014, este satélite es hecho por la empresa estatal Argentina de satélites ARSAT, también tiene a disposición un cohete (vector) Tronador II, el que lleva los satélites a la órbita fabricado por la otra empresa estatal Argentina INVAP ubicada en Río Negro. También ARSAT junto con INVAP lanzarán posteriormente en 2015 y 2016 los satélites SAOCOM A1 y SAOCOM B1.




Argentina 7° pais del mundo con acceso al espacio.
Con el presente desarrollo del Tronador II como lanzadera espacial, la Argentina cerrará el ciclo de desarrollo tecnológico espacial y podrá ingresar en el club de países que disponen de vehículos espaciales propios; en la actualidad tan sólo ocho países cuentan con lanzadores de satélites, además de Estados Unidos: Rusia, Japón, Francia (Unión Europea), China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte. La meta que se han propuesto los científicos argentinos es fabricar un cohete de 33 metros de longitud y de aproximadamente 64 toneladas de peso; el mismo, que ya se perfila como futuro primer vehículo espacial de América del Sur, será un vehículo de trayectoria controlada para lo que dispondrá de los correspondientes sistemas de navegación, de guiado y control, diseñados y construidos en el país con el objetivo de actuar de manera confiable, segura, barata e independiente.






El ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación, Lino Barañao, destacó la producción en el país del satélite ARSAT 1. “Es un orgullo y tenemos que celebrar un hito para la Argentina”,
Barañao señaló que “Argentina ha tenido siempre un liderazgo en materia de tecnología”. En cuanto a la función del satélite, indicó que permitirá cubrir una mayor superficie con comunicaciones telefónicas y señales televisivas. “Es un satélite de comunicación que va a mejorar los servicios de telefonía y la televisión por vía satelital. Un kilo de satélite sale 100 mil dólares. Lo que ocurre es que lo más importante para producir un satélite son las personas, lleva 1.3000.000 horas hombre. Un celular lleva 180 segundos ensamblarlo, hay una diferencia sustantiva", agregó.
El funcionario resaltó que el ARSAT 1 fue fabricado y diseñado en Argentina y que también se puede fabricar para otros países. En este sentido, sostuvo: “Podemos ser un país al que se recurre para soluciones tecnológicas y este logro es claramente un producto de la sociedad argentina con calidad internacional”.
Por último, informó además que el lanzamiento será en octubre y la Televisión Pública transmitirá la partida. "Hay que mostrarle al mundo que Argentina no solo produce soja sino productos de tecnología", concluyó.


Salvo algún defecto personal de atención, quien se haya enterado de este loable emprendimiento nacional, no podrá negar la importancia de semejante paso adelante de la ciencia y la tecnología argentinas. Si así fuera, se quedaría mirando el dedo que le señala el primer satélite de comunicaciones argentino surcando el cielo.


31 de agosto de 2014

¿El default argentino 2014 es como Papá Noel...?

¿El trillado y tan agitado default argentino 2014 existe? ¿O es un nuevo mito creado por los medios hegemónicos y los economistas o gurúes de la economía ortodoxa? ¿No será como Papá Noel, que en realidad es una creación de los padres (o, en realidad, de los hijos de la ortodoxia económica)?
Parece que los eternos adoradores del mercado, quienes le cantan loas y justifican cualquier capricho suyo como una ley natural, en estos días ni siquiera mencionan o analizan su comportamiento; ignoran olímpicamente su "sabia palabra"... ¿Será porque contradice sus pronósticos, funestos augurios o sinceros anhelos relacionados con el rumbo de la economía nacional? 
Este humilde servidor público ya fijó posición en varias notas (una y otra y otra y otra vez) sobre el "default a la Griesa", y que aquí en Basurero Nacional denominamos "defoul", pero no está de más repasar lo acontecido en estos últimos días; más que nada para entrever lo que está por suceder en estos próximos meses, para que no nos tome por sorpresa un giro cartesiano en la lucha contra los fondos buitre que parece aproximarse a nivel mundial.
Vayamos ya, entonces, a lo que se publicó en estos días sobre el tema: 


Varios eventos económicos están siendo inundados con relatos ficcionales, pero uno se está destacando del resto: la categoría default sobre la deuda argentina ha adquirido esos rasgos con más profundidad en gran parte de los medios y en el elenco de economistas de la city.
Sentencian el default de la deuda surgida del canje 2005 y 2010 cuando no se cumple ninguna condición de un default. Elaboran las perspectivas de la economía doméstica incorporando como un dato central el acontecimiento de un default.
Parten del supuesto falso de la existencia del default, con obvia intencionalidad política, y de ese modo construyen un relato ficcional, que no tiene nada que ver con la tensión discursiva de visiones contrapuestas sobre la realidad económica.
Un acontecimiento inédito como el bloqueo judicial en el eslabón de pago del banco fiduciario es definido como un default, cuando no lo es en términos del contrato y tampoco lo es en el aspecto financiero y económico. Argentina cumplió con sus obligaciones, giró los dólares al agente pagador y tiene solvencia para cumplir con sus próximos vencimientos. Estas condiciones no califican para ser definido como default. Así lo evalúan los propios bonistas del canje que no cobran por culpa del juez Thomas Griesa. No dirigen sus reclamos al país deudor, sino que han decidido demandar al Bank of New York Mellon: los fondos de George Soros y Kyle Bass. Adelantan que aceptarán el pago local: el fondo Fintech de David Martínez Guzmán. Deciden apelar el fallo ante la Cámara de Nueva York: el grupo Euro Bondholders. Y el Citibank, como agente pagador, también apeló ante esa cámara. Ninguno consagró el default de la deuda argentina ni proponen aplicar la cláusula de “aceleración”. Esta dispone que si existiera incumplimiento en el pago de un vencimiento podrían reclamar el cobro de la totalidad del capital del bono.
(...) el mercado bursátil no está castigando a la Argentina por el default. ¿Será que no existe el default deseado? Además de las mencionadas cuestiones contractuales, financieras y económicas, la evolución de las cotizaciones de las principales variables financieras y bursátiles refleja que los inversores evalúan en los hechos, más allá de rechazar la política económica de CFK, que Argentina no le paga a los fondos buitre porque está ejerciendo su potestad de nación soberana de no cumplir con una orden judicial injusta. Y que ratifica su voluntad de pago a los bonistas del canje, que no cobran por el bloqueo de Griesa.
Es ilustrativo comparar el comportamiento de las acciones y títulos públicos, como así también del dólar, en los meses posteriores de un verdadero default, como el de 2002, y el construido en el relato ficcional, de los últimos dos meses.  Para despistados, cuando cualquier país declara el default de su deuda, las cotizaciones de los activos se derrumban.
- El índice MerVal, que reúne a las acciones líderes, descendió de 470 a 270 puntos, una caída de 42,6 por ciento, de enero a junio de 2002. En cambio, desde el 26 de junio de este año, cuando Argentina depositó los dólares de los bonistas en el Bank of New York Mellon, desafiando a quienes atemorizaban con la posibilidad del embargo de ese dinero por parte de Griesa, el MerVal subió de 7820 a 9817 puntos, un alza de 25,5 por ciento.
- La paridad cambiaria pasó de 1,75 a 3,90 pesos por dólar en ese turbulento primer semestre de 2002, alza de 122,9 por ciento. En los últimos dos meses, la cotización oficial avanzó de 8,15 a 8,42 pesos, 3,3 por ciento, y la del denominado blue, subió de 12,05 a 14,05 pesos, 16,6 por ciento. La variación en esa plaza informal es menor si se calcula desde el máximo alcanzado el 23 de enero pasado, cuando se ubicó en 13,06 pesos. El alza sería entonces de apenas 7,6 por ciento.
- Los activos más sensibles en un default son los títulos públicos, porque el país que se declara insolvente no pagará los vencimientos de intereses ni capital de esa deuda, además que el paso siguiente será el de una reestructuración con una probable quita y reducción de la tasa de interés. Por ese motivo, las cotizaciones retroceden. Eso es lo que sucedió en la primera mitad de 2002. Los bonos Brady FRB descendieron 28,8 por ciento; los Globales 2017, 10,0; los Brady Discount, 7,9; los Brady Par, 6,0, y los Globales 2027, 2,6 por ciento. Un recorrido opuesto registraron los bonos en los últimos sesenta días: el Par en dólares subió 23,1 por ciento; el Boden 2015, 21,7; el Bonar 2017; 17,3, y el Descuento, 11,3 por ciento.
- El movimiento de las acciones es un indicador de las expectativas de los inversores sobre el futuro de la economía. En un escenario de default, son malas, porque estiman quebrantos y recesión. Por ese motivo, en los meses posteriores al default de 2002 los papeles empresarios en el recinto bursátil bajaron con fuerza: Banco Galicia lo hizo 76,3 por ciento; Telecom, 68,4; Banco Francés, 53,4; Indupa, 26,9, y Acindar, 20,0 por ciento. La respuesta de inversores bursátiles a la actual situación ha sido la opuesta a un escenario de default: subieron las cotizaciones. Las principales alzas fueron las de Petrobras, avanzando 65,3 por ciento; Aluar, 35,0; Siderar, 32,2; Banco Macro, 26,0; Banco Francés, 12,9, y Banco Galicia, 8,4 por ciento.
- Desde el 26 de junio hasta el cierre de ayer (29/08/14), la acción de YPF subió 26,8 por ciento. Como prueba que los grandes inversores internacionales no consideran que Argentina está en default, el financista George Soros informó hace dos semanas que se convirtió en el cuarto mayor tenedor de acciones de YPF, al adquirir el 3,5 por ciento del paquete invirtiendo en la operación 450 millones de dólares.
Estas cifras muestran que para el mercado bursátil no existe el evento de default de la deuda argentina.
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Contrariamente a lo que dice la oposición en Argentina, el problema básico no se debe a la impericia o la ceguera del gobierno sino a otros motivos, mucho más profundos y difundidos en las finanzas globales:


Dos Nobel le piden a la ONU por la deuda.
Los premios Nobel de Economía, Joseph Stiglitz y Robert Solow, enviaron ayer una carta al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, para que se regulen a nivel mundial los procesos de reestructuración de deuda soberana. La iniciativa contó con el apoyo de otros intelectuales de las ciencias económicas y sociales. La presentación destacó que los países desarrollaron mecanismos para resolver en forma ordenada casos de deudas entre privados, pero que no existe una herramienta legal comparable para solucionar tensiones con el pasivo de las naciones. Agregó que la disputa judicial de la Argentina contra los fondos buitre es un caso concreto de la necesidad de implementar un nuevo marco normativo.
“Los eventos recientes (por la sentencia del juez Griesa) han puesto a la luz los riesgos de no contar con un mecanismo de reestructuración de la deuda soberana”, indicaron los intelectuales. Mencionaron que “estos acontecimientos motivaron la aparición de comportamientos especulativos y desestabilizadores en los mercados internacionales de deuda”. A su vez, subrayaron que “la relevancia de esta laguna (legal), con sus serias repercusiones, ha sido reconocida en múltiples ocasiones por el Fondo Monetario Internacional y por la Comisión de Expertos en Reformas del Sistema Monetario y Financiero Internacional, convocada por el presidente de la ONU”. Frente a este panorama, los especialistas pidieron la construcción de una convención para resolver problemas de deuda de las naciones. “Existe la necesidad urgente de mejorar la coherencia, la gobernanza y la consistencia de los sistemas monetarios y financieros internacionales a través de fortalecer la arquitectura financiera internacional”, aseguraron en el documento.
Stiglitz fue una de las personalidades del mundo de la economía que se mostró más activo para señalar las distorsiones que generó la sentencia del juez Griesa contra la Argentina.
Aseguró que el magistrado de la Corte de Nueva York es el responsable de las tensiones financieras que atraviesa la Argentina, al tiempo que se manifestó en contra de que Estados Unidos sea la sede para emitir títulos de deuda soberana.
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Hasta los mismos grandes bancos y entidades financieras internacionales señalan que el problema no es responsabilidad de Argentina sino de la habilidad, astucia de los fondos buitre y las debilidades de las reglas internacionales:


Por el caso argentino, cambian reglas de reestructuraciones.
La Asociación Internacional de Mercados de Capitales (ICMA) anunció el viernes cambios en sus reglas para que una minoría de acreedores pueda bloquear acuerdos de reestructuración de deuda soberana y evitar así un nuevo caso como el de Argentina.
Los nuevos términos para las "cláusulas de acción colectiva" (CAC) y la cláusula "pari passu" -que no son retroactivos- permitirán que los cambios aceptados por una mayoría de tenedores de bonos sean legalmente vinculantes para todos, según un comunicado de la ICMA.
"Los riesgos potencialmente adversos a nivel mundial del cese de pagos y la reestructuración de la deuda argentina demuestran la importancia de disponer de términos contractuales claros y sin ambigüedades en los bonos soberanos", dijo Leland Goss, abogado de la ICMA, para justificar los cambios.
Una portavoz de la organización dijo que estas reglas se aplicarán a las deudas gestionadas por al menos uno de sus integrantes, lo que, dado su tamaño y la importancia de sus integrantes, se difundirán en todo el mundo.
Las nuevas normas "ofrecen una solución práctica al problema de las minorías de bloqueo", aseguró el organismo.
El ICMA estimó que la interpretación de la cláusula "pari passu" que la justicia ha hecho en el caso de la reestructuración argentina conlleva "una considerable incertidumbre para futuras reestructuraciones".
Con las nuevas reglas, "se reduce el riesgo" de ver como este mecanismo se usa para "perturbar futuras reestructuraciones".
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Y, finalmente, la posición argentina da un salto de calidad, importancia y trascendencia histórica global al alcanzar los mayores niveles de formalidad global cuando llega a la misma Organización de las Naciones Unidas:


ONU: Argentina y G77 + China pedirán reformas en las emisiones de deuda.
La Argentina anunció ayer otra de las iniciativas diplomáticas con la que pretende sumar apoyos en el mundo para ejercer una presión sobre el poder político y el sistema judicial estadounidense. El martes 9 de septiembre, 130 países que forman parte del Grupo 77+China pedirán la votación en la asamblea general de las Naciones Unidas de un proyecto de resolución que propone convocar a una Convención Multilateral para la reestructuración de las deudas soberanas. El proyecto, según informaron ayer el canciller Héctor Timerman y el ministro de Economía, Axel Kicillof, será redactado por funcionarios del Palacio de Hacienda y contendrá en sus aspectos resolutivos algunos puntos de mucha actualidad a partir del conflicto entre la Argentina, el juez Thomas Griesa y los fondos NML Capital y Aurelius.
Se establecerá que los acuerdos con los acreedores en las reestructuraciones de deuda "no podrán ser obstaculizados de ninguna manera por ninguna medida emanada de otro Estado", y que tampoco podrán ser boicoteados por fondos de inversión que compren títulos de deuda "a tasas rebajadas en el mercado secundario", definición que calza justo a fondos buitre como el Elliot Management de Paul Singer.
"Por unanimidad, 130 países del G-77 han aprobado el proyecto de resolución", aseguró el canciller y luego explicó que el corazón de la idea consiste en avanzar "en un proceso de negociación intergubernamental que establezca un marco jurídico regulador de las reestructuraciones de deuda soberanas".
"Pedimos que así como hay un sistema jurídico que rige en las quiebras del sector privado, estableciendo la cifra del  66%, o dos terceras partes de los acreedores, como seguro que obliga a todo el resto de los acreedores a arreglar, se establezca un mecanismo similar para la reestructuración de las deudas. Porque la Argentina se ha convertido en un leading case de cómo la insanía del sistema financiero puede afectar la búsqueda de financiamiento", argumentó Kicillof.
El ministro de Economía repitió varias veces que los bonos de la deuda argentina que están en manos de los fondos buitre son "títulos que fueron emitidos en los años ‘90,  que tenían la sede en Nueva York".
El propio Timerman aseguró que,  incluso si el gobierno estadounidense no ratificara una eventual Convención Multilateral para la reestructuración de las deudas soberanas, esa negativa implicaría otro costo político y simbólico que afectaría la credibilidad de la plaza financiera de Nueva York.
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Como ha quedado claro, el default argentino de 2014 es como Papá Noel: no existe.


(¿Será el propio juez Griesa firmando la sentencia disfrazado de Papá Noel?)



27 de agosto de 2014

¡Marche un default "a la Griesa"! Un Premio Nobel de Economía te explica como "falló" el juez Griesa.

El Nobel Joseph Stiglitz te explica todo lo que tenés que saber sobre el histórico y polémico fallo imperial del juez de Wall Street, el "Comisario Griesa".
Además, uno de los magnates más famosos del mundo, George Soros, y uno de los más influyentes operadores financieros de Wall Street, Kyle Bass, salen a la cancha a enfrentar a Griesa y su polémico fallo que beneficia a los fondos buitres.
Pero, primero veamos lo que nos dice el Premio Nobel:


La moratoria ‘a la Griesa’ de Argentina.

Los países que emitan deuda ya no se fiarán de la justicia de EE UU y elegirán otros mercados.
El 30 de julio pasado los acreedores de Argentina no recibieron su pago semestral sobre los bonos reestructurados tras la última moratoria de este país, en el año 2001. Argentina había depositado 539 millones de dólares en el Bank of New York Mellon unos días antes para dicho efecto. No obstante, este banco no pudo transferir los fondos a los acreedores: el juez federal de EE UU Thomas Griesa había ordenado que Argentina no podía pagar a los acreedores que aceptaron su reestructuración hasta que primero pague completamente —incluyendo el pago de intereses vencidos— a aquellos acreedores que se negaron a participar en dicha restructuración.
Por primera vez en la historia, un país que está dispuesto y tiene la capacidad para pagar a sus acreedores no puede hacerlo porque un juez se lo impide. Los medios de comunicación denominan a la situación como una suspensión de pagos por parte de Argentina, pero el hashtag #griesafault en Twitter describe dicha situación de manera mucho más precisa. Argentina ha cumplido con las obligaciones que tiene con sus ciudadanos, y también con las que tiene con sus acreedores quienes aceptaron la reestructuración que este país realizó. El fallo de Griesa, sin embargo, alienta el comportamiento usurero, se torna en una amenaza para el funcionamiento de los mercados financieros internacionales y desafía un principio básico del capitalismo moderno: los deudores insolventes necesitan un nuevo comienzo.
Argentina reestructuró su deuda en dos rondas de negociaciones, en 2005 y 2010. Más del 92% de los acreedores aceptaron el nuevo acuerdo, y recibieron bonos intercambiados y bonos indexados al PIB. Todo funcionó bien, tanto para Argentina como para los que aceptaron la reestructuración. La economía creció vertiginosamente, por lo que la rentabilidad de los bonos indexados al PIB fue muy generosa.
Pero los llamados inversores buitre vieron la oportunidad de obtener beneficios aún mayores. Los buitres no eran ni inversores a largo plazo en Argentina, ni optimistas que creían que las políticas del “consenso de Washington” funcionarían. Eran, simplemente, especuladores que se abalanzaron tras la moratoria del año 2001 y compraron bonos, que fueron vendidos por inversores en pánico a un precio equivalente a una fracción de su valor nominal. Posteriormente, demandaron a Argentina para obtener el 100% de dicho valor.
Las cifras son tan altas, en parte, debido a que los buitres buscan cobrar su inversión con los intereses, intereses que, en el caso de algunos valores, incluyen una prima de riesgo país —el tipo de interés más alto ofrecido cuando se emitieron los bonos para compensar la percepción de que existía entonces de que había una posibilidad de suspender pagos—. Griesa consideró que esos tipos eran razonables. Económicamente, sin embargo, no tienen ningún sentido. Cuando un país paga una prima de riesgo sobre su deuda, significa que la moratoria es una posibilidad. Pero si un tribunal dictamina que un país siempre debe reembolsar su deuda, no existe un riesgo de suspender pagos que deba ser compensado.
El reembolso en los términos estipulados por Griesa devastaría la economía argentina. NML Capital y los otros buitres, que a pesar de que en su conjunto solamente representan al 1% de los acreedores, recibirían un total de 1.500 millones de dólares. Otros acreedores que se negaron a participar en el proceso de reestructuración (un 6,6% del total) recibirían 15.000 millones. Y, debido a que en la reestructuración de la deuda se estipula que todos los acreedores que aceptaron dicha restructuración podrían demandar que sus deudas sean tratadas de acuerdo con los mismos términos que se otorgan a los acreedores que se negaron a participar en la quita, Argentina podría entrar en apuros ya que tendría que pagar 140.000 millones adicionales.
Pero, además, la existencia de las permutas por incumplimiento crediticio (CDS por su denominación en inglés) crea la posibilidad de mayores ganancias para los buitres. Una permuta de incumplimiento crediticio otorga un seguro frente a un incumplimiento, ya que paga en caso de que los bonos no paguen. Los CDS pueden producir ganancias sustanciales, independientemente de si los bonos son o no son reembolsados —reduciendo de esta manera el incentivo que tuviesen los titulares de los bonos para llegar a un acuerdo—.
En el período previo al 30 de julio, los buitres llevaron a cabo una campaña del miedo. Ellos aseveraban que una segunda suspensión de pagos en 13 años sería un gran revés para Argentina, ya que amenazaría a la frágil economía del país. Sin embargo, todo ello se basaba en la conjetura de que los mercados financieros no irían a distinguir entre una suspensión de pagos corriente de una moratoria a la Griesa, o como se la denomina en inglés una Griesafault. Afortunadamente, los mercados sí hicieron esa distinción: los tipos de interés para las diferentes categorías de préstamos a empresas argentinas no reaccionaron ante el suceso. De hecho, los costos de endeudamiento al 30 de julio fueron más bajos que la media de todo el año.
En última instancia, sin embargo, se pagará un precio alto por esa moratoria a la Griesa -—el precio será menor para Argentina que el que tendrá que pagar la economía mundial y los países que necesiten acceso a financiación externa—. EE UU también sufrirá. Sus tribunales han sido una farsa: como un observador ha señalado, queda bien claro que Griesa nunca ha llegado a desentrañar la complejidad del tema. El sistema financiero de Estados Unidos, que ya ha ganado práctica en explotar a estadounidenses que viven en niveles de pobreza, ha ampliado sus esfuerzos, expandiéndolos a nivel mundial. Los prestatarios soberanos no van a confiar —ni deberían— en la imparcialidad y competencia del poder judicial de EE UU. El mercado para la emisión de dichos bonos se trasladará a otro lugar.




Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía, es profesor universitario en la Universidad de Columbia.

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Más claro, echale agua...
Como yapa a esta breve clase maestra de finanzas internacionales, veamos lo últimos sucesos sobre el "embrollo Griesa" en la justicia y las finanzas globales:


Los pesos pesados de las finanzas suben al ring.
Los financistas con títulos de deuda argentina reclamaron en Londres que se destraben los pagos que realizó el gobierno nacional a fines de junio de la deuda reestructurada. Apuntaron contra el Banco de Nueva York y contra el juez Griesa.
Las demandas contra el Bank of New York Mellon (BoNY) se multiplican alrededor del mundo. El financista húngaro-estadounidense George Soros y el titular del fondo de cobertura Hayman Capital, Kyle Bass, iniciaron reclamos en los tribunales ingleses para que la entidad financiera desbloquee los pagos realizados por Argentina. Esas acciones judiciales suman presión para que el agente fiduciario deposite en las cuentas de los bonistas del canje los 226 millones de euros correspondientes al último vencimiento de intereses de los títulos emitidos bajo la ley de Inglaterra. Los dólares, euros y yenes depositados por Argentina a fin de junio están bloqueados por una orden del juez norteamericano Thomas Griesa para que los fondos buitre cobren la sentencia a su favor.
Los juicios iniciados la semana pasada en Londres por Soros y Bass, dos jugadores de peso del sistema financiero internacional, fueron precedidos por las acciones promovidas en Bruselas y Nueva York contra el BoNY desde Fintech Advisory, el fondo encabezado por el multimillonario mexicano David Martínez Guzmán, y distintos hedge funds radicados en Europa. Quien también comenzó a participar activamente del caso es el Citibank. La entidad financiera reclama una autorización para que su subsidiaria argentina pueda pagar los vencimientos de los bonos en dólares regidos por la ley argentina en manos de acreedores en el exterior. “Vamos a apelar en Bruselas, Nueva York y en Londres todas las decisiones ilegítimas que nos afectan. La solución de fondo es pasar a un plan local”, explicó Martínez en una entrevista con Página/12 publicada anteayer.
“No pudieron transferir los fondos en euros de acuerdo con sus obligaciones fiduciarias”, explicó el texano Kyle Bass a la agencia de noticias Bloomberg, al referirse a los 226 millones de euros bloqueados en la cuenta que tiene el BoNY en el Banco Central. “Nuestro pago de intereses se rige por la ley británica, que no se ha pronunciado sobre esto. Hasta que haya una orden parecida en el Reino Unido nos deben nuestros pagos”, indicó la cara visible del fondo Hayman Capital que, junto con Soros, inició la semana pasada una demanda contra el agente fiduciario.
Nacido en Florida pero radicado en Texas, Bass fundó Hayman Capital en 2006. El año pasado el inversor compró títulos de deuda argentina aprovechando los bajos precios. En total administraría alrededor de 2000 millones de dólares en bonos emitidos por el país. 
La demanda de Bass contra el BoNY, según indicó Bloomberg, también está acompañada por George Soros, un empresario con una larga historia de entradas y salidas del país. La más reciente se conoció la semana pasada cuando el financista se convirtió en el cuarto mayor tenedor de acciones de YPF. Adquirió más de ocho millones de títulos de la petrolera, por 450 millones de dólares, en el mercado, el 3,5 por ciento de la firma controlada por el Estado.
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La pelea entre Argentina y los fondos buitres no ha terminado, recién empieza y todavía no han salido a la cancha todos los jugadores, como estamos viendo. Por eso, este humilde servidor público se atreve a afirmar que esto continuará...

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