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15 de febrero de 2017

Errar es humano, pero errar siempre es de economistas neoliberales...

Para los medios de difusión hegemónicos, que un economista o una consultora erre un pronóstico económico para el año no es suficiente para que no lo vuelva a consultar al año siguiente, y el siguiente y el siguiente... Lo importante de ese pronóstico es si ratifica o no lo que ese medio quiere imponer en el sentido común de la sociedad, es decir, de los intereses de ese medio.
Esto lo venimos probando anualmente en Basurero Nacional desde hace años, e incluso hemos creado el premio anual Manochanta del Año para premiar a quienes equivocan más desvergonzadamente sus pronósticos.
Hoy reproduciremos algunas partes de un texto de un economista que revela lo sucedido en 2016 sobre ese mismo tema, con un par de agregados de otras fuentes.
Veamos lo que señala el economista y profesor universitario Mariano Kestelboim:


Hay una larga lista de pronósticos apocalípticos fallidos a lo largo de la historia nacional; los más recientes fueron grotescos, a pesar de que hayan podido pasar desapercibidos. Consecutivamente, en 2015 y 2016, consultoras muy reconocidas erraron en el signo de variación del PIB. Y, en 2017, vuelven a la carga sin autocríticas y con vaticinios que, otra vez, parecen poco ajustados a la realidad.
En los hechos, a fines de septiembre de 2014 un grupo de once influyentes consultoras preveía una baja del PBI, en promedio, del -0,9 por ciento para 2015 (www.lanacion.com.ar/1731002-preven-un-2015-con-recesion-alta-inflacion-y-reservas-en-baja). La única estimación buena fue la del Estudio Bein, que había previsto un crecimiento del 3 por ciento, muy próxima a la suba real (2,65 por ciento).
En cambio, los titulares de los centros de estudios que después se integraron al gobierno de Cambiemos habían pronosticado una fuerte recesión para ese mismo año. Uno de ellos fue el de Elypsis, Eduardo Levy Yeyati, quien asumió en el directorio del banco BICE. Su consultora había anticipado una caída del PIB del 2,5 por ciento. También el director de Empiria Consultores y actual ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires, Hernán Lacunza, había previsto esa baja. En un escalón inferior (-2 por ciento) se ubicó el titular de Analytica, Ricardo Delgado, economista del Frente Renovador que posteriormente fue designado subsecretario de Coordinación de la Obra Pública Federal, en la cartera que conduce Rogelio Frigerio.

No hubo cambios bruscos en el escenario internacional ni factores climáticos que permitieran justificar los gruesos desaciertos. Al contrario, los sucesos externos con más impacto en la economía local jugaron a su favor. La economía de Brasil inició su derrumbe en 2015, contrayéndose un 3,8 por ciento, cuando los analistas consultados por el Banco Central de ese país preveían, en septiembre de 2014, que iba a crecer un 1 por ciento. Es decir, si el PIB de Brasil hubiera aumentado como se anticipaba, el error de las consultoras locales hubiera sido más grosero todavía. Las inundaciones afectaron la cosecha esperada y, por lo tanto, también apaciguaron sus errores.
El pesimismo se interrumpió de forma abrupta ante la perspectiva de cambio de gobierno. Para 2016, las consultoras pronosticaron un período de ajuste muy corto y que volvería el crecimiento con vigor desde el célebre segundo semestre. Elypsis fue vanguardista. En su informe de febrero de 2015, titulado “2016: el año del rebote”, preveía un alza del PIB de 4 por ciento. Más eufórica resultó la proyección del economista Luis Secco que, en marzo de 2015, confirmó el vaticinio de recesión también previsto antes por sus colegas y auguró que, en la segunda mitad de 2016, el ritmo de crecimiento sería del “7/8 por ciento”. Cuando Macri asumió la presidencia, Secco fue nombrado jefe de Gabinete del Banco Nación. Analytica también se entusiasmó; en enero de 2016, con las principales políticas ya en funcionamiento, su nuevo Director, Rodrigo Alvarez, pronosticó un alza del 1 por ciento para ese año. Empiria Consultores presentó la previsión menos favorable; después de su fallida expectativa de recesión en 2015, calculó, en enero de 2016, un virtual estancamiento (-0,1 por ciento).
En 2017 vuelve a reinar el optimismo entre los gurúes más conocidos; prevén un incremento del PIB de entre 3 y 5 por ciento.
El modelo de alimentar expectativas positivas para tratar de inducir un comportamiento expansivo de empresas y consumidores, sobreestimando el nivel de crecimiento y recortando las proyecciones a medida que se vislumbran que serán incumplibles, se ha aplicado ininterrumpidamente en Brasil desde 2012. En un escenario donde el gobierno viene empleando medidas de corte liberal similares a las de nuestro mayor socio comercial, deberíamos esperar que la misma estrategia de engañosa promoción del crecimiento se repita en Argentina, como ya empezó a suceder con los recortes en las proyecciones de crecimiento del FMI.

Pronóstico  papelón:
Eduardo Levy Yeyati dijo que 2016 sería “el año del rebote” y pronosticó un crecimiento del 4 por ciento.
Luis Secco auguró que en el segundo semestre el ritmo de expansión del PIB sería del 7 u 8 por ciento.
Rodrigo Alvarez fue más moderado, pero arriesgó que en 2016 el crecimiento sería al menos del 1 por ciento.
Hernán Lacunza y Ricardo Delgado, ahora funcionarios de la provincia de Buenos Aires y del gobierno nacional, eran pesimistas para 2015, cuando la economía creció, y aventuraban un 2016 promisorio.
Consultoras y bancos encuestados por LatinFocus decían que el año pasado la economía tendría una baja moderada del 0,3 por ciento, cuando se ubicó en torno a -2,5.


Eduardo Levy Yeyati
Luis Secco
Hernán Lacunza
Ricardo Delgado

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Veamos lo que el mismo Ministro de Hacienda de Cambiemos pronosticaba, al comienzo de su gestión, para el 2016:

Prat Gay pronosticó de 0,5 al 1% de crecimiento en 2016 y anticipó el préstamo de un pool de bancos para la semana próxima.
14.01.2016
El ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay amplió hoy las metas comunicadas ayer y pronosticó que la economía tendrá un suave crecimiento de entre 0,5 y 1 por ciento en 2016. También estimó que entre 2017 y 2019 la tasa de expansión será del orden de 4,5%.
Ayer había especificado que anticipaban una reducción del 1% del déficit primario y una contracción de la inflación a una tasa del 20 al 25 por ciento anual, con un crecimiento económico producto de "la liberación de las fuerzas productivas y creativas" reprimidas por los condicionamientos y restricciones de la política económica del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
De acuerdo con agencias internacionales, Prat Gay señaló que "el gobierno de Mauricio Macri debe ordenar variables económicas luego de cuatro años de estancamiento" y reiteró que espera "una mejor performance de la economía durante el segundo semestre del año cuando maduren las decisiones económicas que comenzó a implementar la nueva administración". 
Por su parte, el economista José Luis Espert consideró de acuerdo a sus estimaciones que si se verifican las condiciones de que "haya un acuerdo pronto con los holdouts y el Tesoro lograra colocar deuda significa, puede que Prat Gay llegue al margen superior de la meta de inflación para 2016, un 25%. 
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Como vemos, ni el mismo ex ministro Prat Gay es confiable en materia de pronosticar lo que puede suceder en la economía argentina, como ya lo habíamos advertido en Basurero Nacional al otorgarle el Premio "Manochanta de Oro 2016"
Es oportuno mencionar que en plena campaña proselitista de 2015 afirmó livianamente que "una devaluación no provocaría grandes costos en materia inflacionaria porque en la práctica la economía se manejaba con la cotización de otros tipos de cambio, como el contado con liquidación o el blue. 'El mismo dijo “Con nuestra propuesta, que será coherente con un programa económico, lo que va a suceder es que subirá el dólar oficial, que prácticamente no afecta a nadie, y van a bajar los otros, que afectan a la gran mayoría de la población”, afirmó. “El dólar a 9,50 no existe”, aseguraba más desafiante el propio Mauricio Macri. Las advertencias sobre los riesgos de ocasionar una estampida de precios al mover el dólar de 9,65 a 15 pesos, como estimaba el candidato en aquel momento, eran descartadas, y quienes las hacían eran tratados de ignorantes. “Es algo que Daniel Scioli no entiende”, apuntaba por ejemplo Prat-Gay".
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Otras notas de Basurero Nacional sobre el tema:

13 DE NOVIEMBRE DE 2015
El macrismo asegura que devaluar un 50 ó 60% no producirá inflación y deterioro del salario. ¿Es creible?

3 DE AGOSTO DE 2015
¿Un pronóstico acertado sobre la economía de 2015? El nuestro...


22 de diciembre de 2016

El mito neoliberal y la “leyenda” populista.

¿Qué es un mito? Una definición posible diría que un mito (del griego μθος, mythos, «relato», «cuento») es un relato tradicional que se refiere a acontecimientos prodigiosos, protagonizados por seres sobrenaturales o extraordinarios, tales como dioses, semidioses, héroes, monstruos o personajes fantásticos, los cuales buscan dar una explicación a un hecho o un fenómeno.
Una leyenda, en cambio, es una narración popular que cuenta un hecho real , fabuloso de hechos naturales, sobrenaturales o una mezcla de ambos que se transmite de generación en generación en forma oral o escrita. Generalmente, el relato se sitúa de forma imprecisa entre el mito y el suceso verídico, lo que le confiere cierta singularidad.
La mitología sostiene, explica la cosmovisión de una sociedad o comunidad que la comparte. Los mitos forman parte del sistema de creencias de esa comunidad, que los considera verdaderos. Los mitos tienen la función de respaldo narrativo de sus creencias: conforman el relato de esa comunidad de creyentes, de quienes comparten una visión del mundo.
En el caso del que denominamos mito neoliberal, esta mitología sostiene un credo que postula como deidad máxima, ser extraordinario o personaje fantástico al cual la sociedad debe venerar, al que llamamos Dios Mercado (también conocido como “los mercados”). Se trata de un ser invisible (la “mano invisible”), omnipresente, omnisciente y por lo tanto todopoderoso. Según sus postulados, la sociedad o, en su defecto, el estado en su nombre sólo debe obedecerlo, no inmiscuirse en sus postulados, en sus dictados. Es decir que tanto el estado, la república o la democracia sólo deben respetar, mantener o reproducir los dictados de esa deidad.
El mito (cualquier mito) de por sí no requiere ni acepta la necesidad de probar las verdades que postula, porque es portador de una verdad revelada por sus profetas y explicada y regida por sus sacerdotes, quienes interpretan la realidad de acuerdo a las leyes de su credo.
La "mano invisible del mercado".
Como en toda religión o sistema de creencias, el dios supremo del neoliberalismo exige sacrificios a sus fieles, a la comunidad que se encuentra bajo su potestad; y quienes se encargan de recaudar o administrar el producto de esos sacrificios son los más altos miembros de su
séquito, sus sacerdotes, los ministros del gobierno que se encarga de mantener el culto y los mandatos de su ideología. La cabeza de esa cofradía neoliberal es en nuestro sistema el presidente de la república (hoy en día, Mauricio Macri, pero también lo fueron en su momento Carlos Menem y Fernando De La Rúa). Las ofrendas, producto de los sacrificios de la población y que son administradas por el clero neoliberal de turno, fluyen desde la base de la pirámide de la sociedad hacia su cúspide, desde las clases subalternas (bajas y medias) hacia las clases altas, es decir, los grandes empresarios nacionales o internacionales, las que (postula el credo neoliberal) en el mediano o largo plazo, derramarán el maná celestial, la riqueza producto de la economía de mercado hacia la sociedad toda.
Las leyes del culto y los postulados de su credo son difundidos, predicados entre los creyentes mediante la labor combinada de las estructuras educativas y los medios masivos de difusión (miembros ellos mismos de esa cúspide de la sociedad, principal beneficiada por la distribución ascendente de la riqueza). Los postulados del credo neoliberal descienden así desde la cumbre privilegiada de la sociedad hacia las clases subalternas, en forma de ideología hegemónica. De esta manera, el tándem sacerdotes-ideólogos-medios de difusión se complementa en la tarea de instalar y luego intentar cristalizar dicho mito en la sociedad.
Como en toda religión, hay fundamentalistas y apóstatas. Los primeros, ideólogos, economistas y analistas embanderados a ultranza en el credo neoliberal, gozan de una enorme difusión de sus opiniones y juicios de valor; en tanto que los segundos, tildados de “populistas”, sufren la escasez de difusión de sus opiniones en los medios y son víctimas de la desvalorización mediática por su oposición al mito reinante.
No obstante esto, la creencia de cierto sector en el credo/ideología regente en un determinado momento no es compacto ni permanente, porque debe someterse periódicamente al cotejo con la realidad que vive la ciudadanía toda. Allí es cuando las promesas, premisas o compromisos inherentes al pacto de confianza, al contrato entre los predicadores del credo y la sociedad toda se ponen a prueba. En el caso del mito neoliberal vigente hoy en día en nuestro país, a un año de la aplicación plena de su dogma, parece que los postulados por los cuales fue aceptado por la mayoría de la población no estarían cumpliéndose. Aunque, no está de más recordar que en nuestra historia nacional nunca se cumplieron. No obstante lo cual, repasemos la situación actual de dichas premisas.
Los profetas del neoliberalismo anunciaron la llegada de la “pobreza cero”, de una baja inflación, de una lluvia de inversiones extranjeras debido al prodigioso "clima de negocios" y confianza en las instituciones en general y al presidente Macri en particular, el crecimiento del PBI, el empleo y las exportaciones, un acercamiento al “mundo”, la llegada de la verdad en materia de funcionamiento del estado, etc.

Pero veamos ahora lo que ha sucedido efectivamente hasta hoy.
Las estimaciones del propio gobierno señalan que, si todo va sobre ruedas, este año tendremos una inflación superior al 40% (casi el doble de la de 2015 y la más alta en 25 años) y una caída en el PBI de un par de puntos, y llegaremos a fines de 2017 con una tasa inflacionaria de alrededor del 25% y con un leve crecimiento de la economía. Es decir que el macrismo practicando su credo neoliberal lograría, en la hipótesis más optimista, que a fines del segundo año de su administración haya una tasa de inflación similar a la del denostado populismo kirchnerista y un crecimiento del PBI similar a los 2,4 puntos que el INDEC macrista le reconoce al tándem Cristina Fernández/Kicillof. Pero el país ya no será el mismo, ya se habrá producido una enorme transferencia de ingresos desde las clases subalternas hacia la clase alta, la clase empresarial. El país se habrá endeudado como nunca en un solo año (alrededor de U$S 40.000 millones) para compensar los desequilibrios que afectan los gastos corrientes, no para inversión en infraestructura. El déficit fiscal pasó a ser el doble del que tenía el gobierno anterior, debido a la caída de la recaudación, con el agravante de que ahora es un déficit que no ayuda para impulsar el mercado interno, por lo que el consumo no para de caer mes a mes. El desempleo ya saltó del 5,9% en 2015 al 9,9% en 2016. Dos millones de argentinos cayeron en la pobreza y aumentaron la indigencia y la desigualdad.
Así y todo, “la lluvia de inversiones” prometidas por Cambiemos al llegar al gobierno no aparecieron. Al contrario, aumentó la fuga de capitales con relación al promedio anual de todo el kirchnerismo. El famoso “derrame” de la riqueza acumulada en las clases empresariales hacia las clases subalternas pronosticado, no sólo no sucedió sino que nadie seriamente puede anunciarlo para los años próximos.

El más exitoso predicador/propagandista del mito macrista
Como ya hemos señalado, un mito no acepta pruebas en contrario a sus verdades reveladas, y por eso vemos hoy que el gobierno y los sacerdotes del mito neoliberal paradójicamente señalan como el culpable de esas carencias no a su administración del estado ni a su programa de gobierno o a su error de diagnóstico sino al mismo “populismo” que gobernó el país hasta 2015, aduciendo además que los capitales externos no llegarían “por temor a que vuelva al poder el peronismo”. De esta manera se crea un relato similar a la serpiente que se muerde la cola o al mito del eterno retorno, ya que los benéficos capitales vendrían sólo si rige el mito neoliberal pero no vienen porque temen el retorno del mito peronista/kirchnerista... Ergo, la concreción del principal postulado del mito hegemónico es imposible.

Retomando la definición de mito, recordemos que un mito forma parte del sistema de creencias compartida por una comunidad, pero en toda sociedad compleja todos sus miembros no piensan o creen en lo mismo, ese sistema no es homogéneo, y puede contener distintos mitos conviviendo, o incluso mitos contrapuestos; y que en una democracia quien decide en definitiva qué mito rige en ella (cuál es el mito hegemónico) es la mayoría del pueblo mediante las urnas. Es decir que el mito que rige hoy puede no ser el mismo que lo haga mañana. Como ha sucedido tantas veces en nuestra historia. Por lo tanto, su continuidad depende de que la mayoría de los habitantes (votantes) siga creyendo en ese mito. En caso de que la mayoría de la sociedad deje de creer en el mito neoliberal porque no vea que lo que expresa o simboliza no se refleja en la realidad cotidiana de sus respectivas vidas y decaiga la cantidad de creyentes en él, se producirá una reacción del conjunto de sacerdotes, ideólogos o teólogos de la religión o creencia neoliberal hegemónica y de los demás difusores paraoficiales (el llamado establishment) con el propósito de ratificar a como dé lugar las verdades del mito, y amenazar con la llegada o retorno de los apóstatas o de las maldiciones del ignominioso “populismo kirchnerista”.


En ese caso se daría la paradoja de que los predicadores del mito neoliberal macrista deberán esforzarse mucho en probar que la realidad postulada por su relato mítico y político es real y que la realidad que el pueblo vivió desde mayo de 2003 hasta diciembre de 2015 -y que los fríos números de la economía demuestran- se trataba de una impostura, una ficción… una leyenda.

14 de abril de 2016

Para el macrismo, la "fiesta kirchnerista" ya terminó. ¿Comenzó entonces el velorio macrista?...

Desde la asunción del macrismo, aunque muchos de los votantes de Cambiemos no lo hayan hecho con esa expectativa, se ha producido un cambio de modelo económico o de proyecto de país. Este hecho (augurado aquí en reiteradas ocasiones, antes de las elecciones del año pasado) trae como consecuencia un giro de 180º de la mayoría de las políticas llevadas a cabo desde 2003, a pesar de las expectativas de muchos de esos mismos electores. El plan de gobierno de Cambiemos (y del establishment económico, mediático y judicial) necesita indefectiblemente tomar una serie de medidas económicas drásticas que perjudican a la mayoría de la población en los primeros meses, cuando cuenta con el mayor apoyo popular, para tratar de atenuarlos más adelante e intentar un crecimiento de la economía en los años siguientes. Es dentro de este contexto que debemos leer los movimientos de ese establishment en el tablero político nacional contra el movimiento popular que gobernó entre 2003 y 2015. Esos movimientos de piezas tienen como objetivo último desprestigiar, mellar y de ser posible disolver el llamado kirchnerismo, apelando a cualquier herramienta a mano, desde la exageración de la "pesada herencia recibida", desprestigio de sus medidas y funcionarios, hasta la utilización de las acusaciones verdaderas o inventadas contra sus principales figuras. El resultado de esas jugadas pueden o no ser efectivas al final del recorrido, pero serán muy útiles mientras estén vigentes, mientras mantengan en el candelero cualquier tipo de cuestionamiento político de kirchnerismo. Lo que suceda en el final del recorrido de cada una de ellas ya se verá, porque lo que prima para el macrismo en el gobierno es el hoy, el ahora.
Lejos de ser un devaneo político de este humilde servidor público, estos conceptos son compartidos por los mayores editorialistas ex opositores y ahora oficialistas. Hagamos un repaso de sus palabras:


Dijo Julio Blanck de Clarín.

Tarifazo y corrupción K, pan y circo
Bruto tarifazo. Gas, casi 300%. Agua, hasta 375%. Trenes y colectivos, hasta 100%. Subtes, 60%. Nafta, 17% en lo que va del año para el único precio que venía actualizado. Luz, desde febrero, hasta 700%. Los precios son cada vez más nuevos y los salarios se ponen cada día más viejos. La inflación de este mes se proyecta más allá del 5%. La medición de la pobreza hecha por la Universidad Católica dijo que pasamos del 29% que dejó Cristina al 32,5% luego de los tres primeros meses de Macri. Se puede argumentar, con razón, que esta es la parte dolorosa en el proceso para ordenar la economía y ponerla de pie. Suena lindo. Pero son 13 millones de compatriotas pobres. 

Pan no hay. Pero lo que abunda es el circo.
Hace veinte días se produjo un impacto profundo cuyas ondas expansivas no dejan de multiplicarse. El noticiero Telenoche mostró los videos en los que empleados de la financiera La Rosadita cuentan millones de dólares y euros ante la contemplación gozosa de Martín Báez y Daniel Pérez Gadín.

El espectáculo obsceno de la corrupción ocupó la escena.
A partir de entonces, jueces que despiertan de su siesta indecorosa ponen en la mira a los Báez y los citan a indagatoria.
Mirado en perspectiva, todo esto podría ser apenas el principio.
El 13 de abril está citada a declarar Cristina. Parece el destino maldito de los ex presidentes.
A Cristina la va a indagar el juez Claudio Bonadio por el escándalo de la venta de dólar futuro.
El denunciante original fue el actual ministro Alfonso Prat-Gay. Le había apuntado a Alejandro Vanoli, entonces titular del Banco Central.
El juez Bonadio amplió el radio de tiro: incluyó a Cristina y también a quien era el jefe directo de Vanoli: el ex ministro y ahora diputado Axel Kicillof.
Es un hecho político mayúsculo llevar a un ex presidente ante la Justicia. Y aunque llegó prometiendo ser implacable con la corrupción, al gobierno de Macri la perspectiva de Cristina enjuiciada no pareció atraerle demasiado. Le teme a la victimización de Cristina, a que en un pase de magia se transforme de villana en heroína. O será que a nadie le gusta verse proyectado en el hipotético espejo del propio futuro. Pero hubo un momento en que esa postura timorata se modificó.

El escenario económico parece determinar un cambio de conducta.
Sacudiéndose la tibieza inicial, que mereció la inevitable e imprescindible reprimenda pública de Elisa Carrió, el Gobierno empezó a jugar más fuerte. A través de la Oficina Anticorrupción pidió ser querellante contra Cristina en el caso Hotesur.
La petición fue presentada por Laura Alonso, titular de la OA, el jueves. Ese mismo día se anunciaron los muy fuertes aumentos en el transporte y los servicios de gas y agua. Alonso asegura que venía trabajando desde enero en varios temas y que no le había avisado a nadie de su presentación en el caso Hotesur. Pero en pocos días produjo otros hechos remarcables. Consiguió que la Cámara Federal anule el sobreseimiento de Carlos Liuzzi, ex lugarteniente del todopoderoso Carlos Zannini, acusado de enriquecimiento ilícito. Y pidió la declaración indagatoria de Echegaray por su oscura participación en el nunca olvidado caso Ciccone. Alguna mano invisible parece haber abierto esas compuertas.

Un impulso incontrolable hizo mover al Gobierno.
Los embates reiterados de Elisa Carrió venían acumulando carga negativa sobre Daniel Angelici, presidente de Boca Juniors y señalado como operador de Macri en la Justicia. Carrió insinuó que estaba adormeciendo ciertos casos de corrupción K.
Cuando Carrió sintió que no era escuchada eligió hablar en público sobre el “brutal aumento de tarifas”. Ese mismo día Macri la invitó a Olivos. Y ese mismo día anunció que impulsaría la ley del arrepentido, durante una entrevista con el canal de noticias TN. Carrió ya no criticó el aumento de tarifas y renovó su fe y su alianza con el Presidente. Muchas coincidencias para ser casuales. La ley del arrepentido, asimilación local de una herramienta que está destapando la cloaca en el Brasil de Dilma y Lula, es otra elaboración de la Oficina Anticorrupción. Alonso tenía listo el proyecto y en cuanto Macri habló del tema se lo mandó al ministro de Justicia Germán Garavano. Otra coincidencia temporal.

Tarifazo y corrupción se pueden mirar a través de las encuestas.
En la Casa Rosada evalúan que el respaldo social que tiene Macri, según los sondeos que consultan, permitirá pasar el mal trago de la suba de tarifas y la dificultad para controlar la inflación, sin alterar mayormente sus planes. Dicho de otro modo, que el capital político que el Presidente acumuló en casi cuatro meses de gestión podrá ser invertido en atravesar el cuello de botella económico y social que se anuncia para los meses por venir.
Registra niveles de aceptación cercanos al 60% para la figura de Macri y algo por encima del 50% para la gestión del Gobierno. Estima que los votantes que hicieron presidente a Macri mantienen abierta la esperanza, pero que los problemas de la economía cotidiana le impiden lograr apoyo entre quienes no lo votaron. En ese contexto, se resalta un avance fuerte de la percepción de la corrupción como un problema a solucionar, colocándose por detrás de temas muy instalados como el salario, el empleo y la inseguridad. Visto así, el estruendo del espectáculo de la corrupción podría compensar en parte los desagrados de la economía, al menos por el tiempo que el Gobierno estima imprescindible para iniciar la recuperación.
Sin pan, pero con circo.
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Dijo Nelson Castro en Perfil

Brutal ajuste.
El ajuste ha llegado en toda su dimensión. “Es brutal”, lo reconoció el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo. Y esa dimensión es la que produce desasosiego en la población y genera controversias políticas no sólo entre el oficialismo y la oposición sino también dentro mismo del partido de gobierno. Es lo que reflejaron los altisonantes tuits que Elisa Carrió hizo públicos el miércoles pasado y que impactaron lo suficientemente fuerte al interior de Cambiemos como para que Mauricio Macri la convocara a una reunión urgente en la residencia de Olivos antes de su partida hacia los Estados Unidos. En esa reunión que, según la diputada, fue “dura, franca y divertida”, quien también tuvo un protagonismo importante fue el ex senador Ernesto Sanz. Sanz se ha transformado en un hombre de extrema confianza y cercanía del jefe de Estado. La más importante fue la coincidencia sobre las implicancias negativas que para el Gobierno tendría una ruptura de la coalición. El fantasma de lo que significó para el gobierno de Fernando de la Rúa la renuncia de Carlos “Chacho” Alvarez sobrevoló el ámbito de ese encuentro, en el que se le atribuye a Macri haberle dicho a Carrió que “si nosotros nos peleamos, Cristina se divierte”. Lo cierto es que, tanto el Presidente como Sanz, fueron duros con la diputada, a quien le señalaron que “su boca era más útil defendiendo al Gobierno que atacándolo”.
El asunto que más incomoda al Presidente es el de Daniel Angelici. Nadie atina a saber muy bien cómo ha adquirido semejante poder. Las voces en los ámbitos tribunalicios –sobre todo de los juzgados federales– confirman las gestiones de este abogado de trayectoria poco relevante que invoca transmitir los pareceres y enojos del Gobierno. Quienes tratan de encontrar una explicación a esta gama de conexiones que exhibe Angelici lo adjudican a su condición de presidente de Boca. “Muchos jueces, fiscales y secretarios de juzgados que son hinchas de Boca desesperan por una platea en la Bombonera”, señala un conocedor de esta trastienda inquietante.
Los industriales llevaron su preocupación al ministro de Producción, Francisco Cabrera. El secretario general de la Unión Industrial Argentina (UIA), Juan Carlos Sacco, destacó que “tuvieron una muy buena recepción de la radiografía que le presentaron.
En este sentido, el industrial graficó que “hay unos 39 mil puestos de trabajo en el sector de las industrias electrointensivas que aún no entraron en situación crítica pero que, con los aumentos y otros elementos de contexto, podrían peligrar. Ese elemento de contexto es la crisis económica de raíces políticas por la que está atravesando Brasil. Si no se hace algo para enfrentar esa contingencia, la situación podría empeorar. Si debido a su propio ‘parate’, nuestro principal socio comercial comienza a enviar los excedentes de su producción hacia la Argentina, el problema podría escalar y serían 200 mil los puestos de trabajo que correrían riesgo en la industria”.
En el Gobierno se reconoce toda esta problemática para la que, hasta el momento, no ha ofrecido soluciones.
Ahora se habla de una serie de medidas –incluiría un blanqueo de capitales– en cuya elaboración se está trabajando a toda máquina. El objetivo es reactivar la economía, que atraviesa un período de estanflación. Para ello cuenta con la aprobación de la ley que hace posible pagarles a los holdouts.
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Veamos ahora los argumentos que se utilizan para justificar el ajuste de corte neoliberal que ejecuta el macrismo y las herramientas políticas utilizadas para camuflar las medidas más brutales:




"Fueron muchos años de fiesta y alguien tiene que pagar".
Tras el anuncio en las tarifas del transporte, desde el gobierno nacional respaldaron fuertemente estas medidas. Rogelio Frigerio, ministro del Interior, justificó los aumentos y señaló que es necesario "corregir una distorsión en términos del país federal que queremos construir".
"Fueron muchos años de fiesta y alguien tiene que pagar esta fiesta de no reconocer la realidad", argumentó.
"A nosotros no nos cae en gracia tener que corregir estos precios relativos de la economía, pero fueron muchos años de fiesta y alguien tiene que pagar esta fiesta de no reconocer la realidad", remarcó Frigerio e insistió en subrayar que la Argentina tiene "los precios de los servicios públicos más baratos de toda la región".
Frigerio señaló que un "Estado que está quebrado no puede seguir con esta política de subsidios a las empresas".
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El Gobierno justificó los aumentos y culpó al kirchnerismo.
A partir de este viernes se incrementaron las tarifas de los servicios de gas y agua y el precio de la nafta, y a esos aumentos se les sumará el de los transportes en las próximas semanas. Ello, sumado a la inflación, generó un malestar en el sindicalismo y la población que auguran unos próximos meses complicados para los ciudadanos.
La vicepresidenta en ejercicio de la Presidencia, Gabriela Michetti, aseguró: “El Estado se tiene que encargar de lo que se tiene que encargar, y las cosas que no puede hacerse cargo, porque en definitiva no le corresponde, las tiene que pagar el ciudadano“, expresó. En declaraciones a radio Mitre, la funcionaria adjudicó la situación recibida “al nivel de atraso y de locura, de demagogia y populismo” del Gobierno anterior, y sostuvo que las medidas tomadas son para darle “mayor bienestar” a la gente en el futuro.
Michetti admitió que “son varios los aumentos”, pero dijo que tienen que ver “con una realidad súper especial, que es un Estado que ha desbarrancado absolutamente en sus cuentas públicas, y que no tiene ninguna posibilidad de seguir sustentando los subsidios“.
El secretario de Energía, Juan José Aranguren, defendió el aumento de gas al advertir que durante el kirchnerismo “la tarifa era baja” y aseguró que el objetivo del Gobierno con este incremento es cubrir la demanda con producción local.
“Debido a que la tarifa ha sido baja, ha aumentado la demanda y hoy no la podemos satisfacer con producción local“, sentenció el funcionario en conversación con radio Mitre.
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Dijo Roberto García de Perfil:

ATENUAR EL AJUSTE
Las medidas que vienen.
El mensaje es simple, superficial, primitivo: este gobierno les saca a los pobres para darles a los ricos. Un eslogan vapuleado hace más de cincuenta años que siempre encuentra, como la televisión, un nuevo público. O, al viejo desmemoriado. Ese estribillo para cuestionar las últimas subas en las tarifas públicas sirve a otras estrofas de la oposición populista: se implementa una brutal transferencia de ingresos de un sector a otro para beneficiar a explotadores y exportadores, mineros multinacionales, oligarcas del campo, supermercados concentrados, bancos, etc.
Para responder, desde el lado oficial, no hubo portavoz ni mensaje ni contenido, apenas balbuceos sobre la factura de gas, que es más barata que una pizza o que el transporte cuesta ocho veces menos que un café. Insólita ausencia en un gobierno que se reconoce en el poder por internarse y poblar las redes sociales.
También, para ser justos, esa prédica socorre en el rencor a una vasta mayoría que empieza a padecer el ajuste a fin de mes sin saber aún cuántos meses más deberá someterse a la austeridad o a la carestía, por utilizar otra palabra del siglo pasado.
Es que pocos sospechaban que el gradualismo elegido y piadosamente enarbolado por Mauricio Macri culminaría en dosis brutales, en una mesa de operaciones de guerra. Si los nuevos aumentos son la terapia de grupo, el reparto de grageas y la limpieza de cutis, vaya uno a saber cómo sería el shock traumático, las amputaciones que propiciaban otros funcionarios como variante contraria al gradualismo del ministro Alfonso Prat-Gay.
De paso, también, ocupar a una audiencia ávida con investigaciones, citas judiciales, comparecencias por corruptelas, nuevas leyes contra la venalidad, las policiales del día a día que de las páginas interiores de los diarios pasarán a la primera plana. Por supuesto, se supone que Cristina y sus adláteres contribuirán a ese propósito.
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Elisa Carrió: "No comparto los ajustes brutales en medio de tanta inflación".
"No comparto los ajustes brutales de agua, gas y transporte en medio de tan alta inflación, no se puede ahogar a la sociedad que nos apoya en el cambio", manifestó Carrió en la red social Twitter.
Y agregó: "Es cierto que hay que salir de los subsidios pero ¡no de ésta forma, sin pensar en la sociedad que el solo título del 'aumento' la angustia!"
"Hice todo lo posible para pararlo", agregó la diputada y concluyó: "No pude".
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19 de noviembre de 2015

"Que 20 años no es nada...", 1995-2015: libertad de mercado vs estado de bienestar.

"Este asunto está ahora y para siempre en tus manos, nene".


(Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota)

Quienes peinamos canas, en estos días de debate electoral  vivimos una especie de dejà vú, no por los protagonistas de las fórmulas electorales en disputa para gobernar en los próximos cuatro años, sino por el clima de época que ha resurgido en estas semanas y la oposición entre proyectos de país que representan cada uno de ellas. Tanto los temas que se debaten como las medidas de gobierno que han sido puestas en el candelero mediático pero que también se replican en las discusiones domésticas, en los hogares, las oficinas, los talleres, los bares o en cualquier charla entre amigos o conocidos, son los mismos que se debatían hace veinte años (por poner una cantidad simbólica, tanguera) en los mismos lugares. Tópicos que habían sido abandonados luego del estallido del paradigma neoliberal en 2001.
Ese tipo de debates que creíamos haber saldado en estos quince años de vigencia del paradigma neokeynesiano que superó el anterior, no sólo suturando las heridas y grietas sociales abiertas por el neoliberalismo, con su rosario de desocupados, pobres y excluidos sino también las económicas, al reabrir las miles de pequeñas y medianas empresas cerradas en los noventa. La disyuntiva entre acudir o no al FMI para pedir financiación, aceptando las conocidas recetas recesivas que condicionan esos préstamos, o la liberación del dólar al juego del mercado, o la liberación indiscriminada de importaciones, la quita de retenciones a las exportaciones, el rechazo a los acuerdos de precios, o propugnar el recorte del gasto público, el achicamiento del estado, la posible entrega de la conducción de YPF a voceros de la lógica de la libre empresa, el cuestionamiento al funcionamiento de Aerolíneas Argentinas en manos del estado por motivos economicistas, la entronización de la deidad del "clima de negocios" o del "mercado de capitales" extranjeros, la posibilidad de retornar directa o indirectamente la administración de los fondos jubilatorios a manos privadas, el bregar por el acercamiento a la órbita de los EE.UU. y sus acuerdos económicos de mercados en común (tipo ALCA) o, peor aún, a sus alianzas geopolíticas en tiempos revueltos como los actuales, no hacen más que resonar en nuestras mentes todo lo vivido en los dramáticos años noventa.
Se trata ni más ni menos que el resurgimiento del neoliberalismo, del Consenso de Washington, representado y llevado a cabo en nuestro país por el menemismo, aunque ahora en forma más cruda y explícita por los mismos personajes (personeros) de entonces. Se trataba de la antinomia global entre "estado de bienestar" (welfare state) vs neoliberalismo o monetarismo (la famosa teoría del derrame), la que regía tanto en los debates políticos como en la práctica política de entonces. Y decimos explícita porque ese paradigma, ese proyecto de país llegó al gobierno en aquellos años mediante subterfugios, engaños, disfrazándose de populismo peronista, embanderándose en el "cambio" frente a un gobierno caracterizado como del pasado, y prometiendo una "revolución productiva" y un "salariazo". Ese gobierno que el menemismo ascendente se postulaba para reemplazar, había fracasado en su intento de reparar el estado de decadencia, violencia y tragedia social y humana que había reemplazado. Fracasado no en materia de democracia o derechos cívicos conculcados en los años setenta, sino en materia económica. Pero una vez en el gobierno, el menemismo triunfante reveló su verdadera cara neoliberal y de alineamiento con los grandes poderes globales, y la más cruda economía de libre mercado se hizo cargo del país, con las trágicas consecuencias por todos conocidas.
Pero esta última afirmación merece ser puesta en cuestión, ya que, como decimos al principio, estamos viviendo un dèja vú de temas que el país regurgita veinte años después como si nada hubiese pasado. Aquellas medidas escondidas en la campaña electoral del menemismo reaparecen hoy embanderadas en el macrismo. Un macrismo que, no obstante esbozar un relato edulcorado, optimista, casi de autoayuda (en boca de una especie de imitador pagano de un pastor evangélico de TV) en actos públicos, eslóganes y propaganda política, en reuniones públicas menos difundidas por los medios masivos, tanto sus voceros económicos como el propio Macri difunden las medidas de gobierno que planean tomar en un probable gobierno macrista.
Esas propuestas, conocidas por quienes hemos votado ya en varias elecciones presidenciales, son hoy debatidas abiertamente y presentadas como innovadoras, en esta "revolución de la alegría" que la alianza Cambiemos ofrece en esta especie de "relato populista de camaradería y autoayuda" que invade los medios de difusión y actos partidarios. En pocas palabras: lo que el menemismo ocultaba o camuflaba para seducir a los votantes y alcanzar el gobierno, el macrismo lo eleva a propuestas salvadoras de una supuesta crisis terminal que la más pedestre realidad desmiente rotundamente.
Objetivamente, la situación social y económica del país no es para nada similar a la de aquellos años donde el menemismo parecía venir a salvar a la patria decadente de los ochenta; más bien es la opuesta, luego de doce años de crecimiento económico ininterrumpido, de restitución de derechos y el logro de nuevos derechos humanos y sociales de este siglo. Todos los índices que lamentablemente crecían en aquellos años de deterioro constante (pobreza, indigencia, desocupación, deuda externa, etc.), hoy bajan; y todos los que trágicamente bajaban entonces (salarios nominales y reales, jubilaciones y pensiones, PBI, consumo y mercado internos, distribución de la riqueza, población de clase media, etc.), hoy aumentan.
Más aún, en los años noventa era común hablar de la pesada herencia recibida del gobierno anterior, lo que era palmariamente comprobable en cada hogar, en cada fábrica o taller, en cada comercio, bar o restaurante, en cada calle. Por el contrario, cuántos gobiernos a punto de asumir desearían encontrarse con la herencia que dejan estos doce años (ver los detalles de esa herencia aquí).
Esta paradoja histórica, este contrasentido de votar por un modelo ya probado como dañino puede concretarse en la noche del domingo si la mayoría del pueblo decide optar por esta especie de menemismo redivivo, protagonizado por Mauricio Macri y sus aliados, en cuyas filas militan y pueden llegar a puestos relevantes quienes llevaron a cabo aquellas transformaciones económicas y sociales que tantos males trajeron hasta estas costas. Un espacio político que pretende restaurar la políticas de una "economía de libre mercado" que fracasó y fracasa no sólo aquí sino en todos y cada uno de los países donde rigió, como por ejemplo, además de Argentina, en las actuales España, Grecia, y que acaba de alcanzar en pequeñas dosis al gobierno de Brasil, que este año ha aplicado esas mismas recetas (devaluación y ajuste) y su economía no deja de caer y aumentar la desocupación y disminuir el salario real.
No por nada el equipo económico del macrismo es elogiado por el adalid y padre de la economía de aquella década trágica: Domingo Cavallo (ver detalles aquí).
Es por eso que a quienes en aquellos agitados años de decadencia argentina debatíamos, muchas veces en minoría, contra los argumentos de aquel relato globalizador, aquel ensueño de un "economía popular de mercado" o populismo de mercado (populismo en el sentido caracterizado por Ernesto Laclau) de raigambre neoliberal, nos sorprendemos hoy por estar asistiendo a aquellos mismos debates que creíamos superados; los que retornan esta vez enfrascados en la disyuntiva entre dos nuevos "relatos" (en su verdadero sentido) contrapuestos: el del kirchnerismo o populismo neoperonista, neokeynesiano o neodesarrollista y el del PROpulismo o populismo de autoayuda, voluntarista o "apolítico" pero neoliberal.
Este contrapunto de proyectos o modelos podemos caracterizarlo también en su vertiente económica como "teoría del derrame" vs "distribuir para crecer".
Queda para otro momento un debate sobre las causas profundas que nos han traído hasta aquí. Pero es necesario afirmar hoy, ante esta disyuntiva que, al contrario de la opción elegida en aquellos tumultuosos años de decadencia y grietas sociales, de cortes de rutas y criminalidad en ascenso, cuando la sociedad escogió un proyecto de país que fue traicionado por el espacio político vencedor  al adoptar y aplicar el contrario (aunque las urnas ratificaron el rumbo en 1994, cuando sus consecuencias aún no habían llegado a todos), esta vez las medidas económicas y sociales perjudiciales, el proyecto de país que las contiene y los hombres que la llevarían a cabo no sólo no son ocultados o camuflados sino que son reivindicados y expuestos en la primera fila de la campaña. 
Es por eso que esta vez la decisión será tomada en forma verdaderamente libre, frente a un panorama cristalino, donde ambos proyectos están claros, expuestos abiertamente y sin tapujos. Esta vez, no habrá excusas posteriores válidas para justificar un voto equivocado. Más aún, no será una equivocación ni un engaño precisamente, ya que las consecuencias de la aplicación de ambos programas de gobierno pueden comprobarse en nuestro país y en nuestro tiempo; porque todavía somos muchos los argentinos que vivimos aquella década perdida que estamos vivos y recordamos. Y también estamos accesibles para aquellos más jóvenes que no la vivieron y duden y estén interesados en conocer de qué estamos hablando. Y también todos nosotros, quienes vivimos los noventa y quienes no, sí vivimos esta década de resurgimiento desde las cenizas de aquel 2001.
Por eso, esta vez no habrá dirigentes o poderes establecidos, ocultos o mediáticos a quienes echarle la culpa a posteriori de una mala elección presidencial, no ya de diputados, senadores, gobernadores o intendentes. Estamos hablando de elegir a la persona o proyecto de país que queremos para los próximos cuatro años. Tanto el acierto como el error será todo nuestro. Y la sociedad ya está suficientemente informada y madura como para escudarse en un chivo expiatorio para lavar culpas propias por decisiones erradas en momentos límites como el actual.
Ya no hay grises ni espacios tibios donde refugiarse, como en todo balotaje hay dos opciones (como dijimos aquí): Scioli presidente, Macri presidente.
Tanto el pueblo como el voto son libres y soberanos, pero la responsabilidad es individual y no transferible. Sepamos asumirla todos y cada uno de nosotros. En ello va la suerte de nuestro país para la próxima década... o los próximos veinte años, que no son nada pero en ellos se desarrollará nuestra vida.

Esperando que no se haga realidad la letra del tango Volver de Carlos Gardel:


Sentir 
que es un soplo la vida 
que veinte años no es nada 
que febril la mirada 
errante en las sombras 
te busca y te nombra. 
(...)
Tengo miedo del encuentro 
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida. 



Basurero Nacional.






23 de abril de 2015

Adivinen hacia dónde emigran los que huyen del "paraíso neoliberal" que existe en Perú, Chile, España y Brasil...

Villa 31
Ilustres economistas mediáticos y los medios que los acogen a diario enarbolan la economía de Chile y Perú (hasta la de España o Brasil) como el paraíso del crecimiento, la baja inflación, el buen clima de negocios y el libre mercado al que hay que imitar. Pero ¿qué opinan sus respectivas poblaciones? Como suele decirse, los pueblos opinan con sus pies, emigrando hacia donde encuentran mejores oportunidades para vivir (bien lo sabemos nosotros, un país de inmigración).
Veamos, entonces, un par de reveladores informes sobre la migración actual en la región... y más allá:


EL 53% DE LOS HABITANTES DE LA VILLA 31 SON EXTRANJEROS LA MAYORÍA PROVIENE DE PARAGUAY, BOLIVIA Y PERÚ.
TAMBIÉN HAY DE NIGERIA Y CHILE.
La imparable Villa 31 crece día a día. Hoy viven allí 40 mil personas, de las cuales un 47% son argentinos y un 53%, extranjeros. 
Así lo arrojó un relevamiento realizado por el Instituto de la Vivienda de la Ciudad el mes pasado, en el contexto de elecciones de consejeros y delegados para la villa.
Sin embargo, extranjeros y argentinos están distribuidos en forma desigual a lo largo y ancho de este asentamiento. Por un lado, si se toma sólo la zona conocida como Villa 31 bis, la población extranjera alcanza allí al 76% de los habitantes, mientras que el restante 24% son argentinos. Se trata del sector con más gente del asentamiento y el que más creció en los últimos seis años.  Allí, las diferentes comunidades conviven entre los sectores conocidos como Playón Este, Playón Oeste, Ferroviario, Cristo Obrero y Autopista, zonas linderas a la avenida Del Libertador. 
Incluso, de los 10 consejeros recientemente elegidos, los cuales hacen de nexo entre las autoridades locales, nacionales y la villa, siete son de otros países, dos del interior y uno porteño. 
Gonzalo Mórtola, coordinador del Programa de Mejoras de las Villas 31 y 31 Bis, explicó que si bien el grupo de inmigrantes más numerosos lo conforman los paraguayos, bolivianos y peruanos, hace un tiempo que a metros de la villa, en lo que son los terrenos del ferrocarril San Martín, residen 30 nigerianos, algunos brasileños y también chilenos. Hoy se calcula que en este asentamiento, ocupado desde 2010, viven unas 4 mil personas. 
Esta elección de Buenos Aires como lugar de residencia para extranjeros se traduce en un importante aumento demográfico en la Villa 31.
Datos oficiales indicaban que en 2010 la habitaban 26 mil personas. Hoy lo hacen 14 mil más.
De todas maneras, los extranjeros no se concentran sólo en la zona de Retiro. Un calco de este boom de residentes se da en
otros barrios marginales de la Ciudad. Por ejemplo, en la Villa 1-11-14, en el barrio del Bajo Flores, donde el grupo más numeroso es de origen peruano. 
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Queda en evidencia que la gente huye del paraíso neoliberal de esos países para encerrarse en las villas del infierno inflacionario, estatista y alejado del mundo que nos abruma en Argentina. Es que el masoquismo tiene razones que la razón no entiende... ¿O será que la realidad no es tan así como lo repiten diariamente los medios hegemónicos y sus gurúes economicos habituales...?




¿Y qué sucede en la España seria, neoliberal y unida al mundo de estos últimos años? Veamos lo que nos informa Clarín sobre el tema:



Argentina figura al tope de los países que más eligen los españoles para emigrar, según una lista que difundió ayer el Instituto Nacional de Estadística de España. Durante 2014, casi 19 mil ciudadanos de esa nación europea arribaron a Ezeiza para quedarse a vivir y tratar de conseguir un trabajo, ante la crisis que los aplasta desde hace varios años en su país de origen.
En cuanto a la Argentina, la cifra actual de los que tienen nacionalidad española y emigraron de ese país llega a 423.006 personas. Le siguen en orden Francia, Venezuela y Alemania. Desde la Federación de Sociedades Españolas explicaron que “los que más llegan a la Argentina son chefs, profesores, otros profesionales y también carpinteros”.
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Cola de desempleados en España




6 de abril de 2015

¿Cuál es el plan económico de Macri presidente?

¿Se trata de un plan moderno o antiguo, secreto o público? Según las últimas encuestas, Mauricio Macri estaría entre los dos principales contendientes para ganar la presidencia 2015-2019. Por eso es pertinente conocer cuáles podrían ser las principales medidas de su plan económico en caso de ser electo para conducir el país en octubre de este año.
Más allá de los frases generales y los slogans de campaña, en los reportajes hechos a él y a sus colaboradores y de las medidas tomadas en sus ocho años de gobierno en la ciudad de Buenos Aires surgen pistas firmes de su posible plan económico.
Es por eso que Basurero Nacional reconstruye aquí ese proyecto, basándose en lo que surge de la palabra y la obra del macrismo en acción; y luego lo relaciona con lo que Argentina ya ha vivido en materia económica, a través de su historia, cuando se han aplicado algunas de esas medidas propuestas por el PRO.
Pasemos, entonces, a repasar esas medidas económicas:


* Promesas de campaña.


Macri: “Si soy Presidente, a partir del 11 de diciembre no hay más cepo al dólar”.
Mauricio Macri prometió que de ser electo presidente en octubre va a levantar las restricciones en el mercado de cambio en su primer día de gestión.
“Van a sobrar dólares en la Argentina a partir de diciembre. Yo dejo flotar el tipo de cambio. Pero lo vamos a tener que sostener porque van a venir tantos recursos que la moneda (el peso) va a tender a apreciarse. Vamos a buscar un punto de equilibrio que no perjudique al asalariado”, indicó.
Con respecto a la crisis de la deuda que tiene el país, dijo que pretende “estar al día con las deudas, no deberle nada a nadie, no ser moroso. No creo que eso sea de izquierda o de derecha. A Bachelet no se le ocurriría defaultear o decir que no va a pagar algo. La mayoría de los argentinos pensamos lo mismo”.
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Debate sobre cómo eliminar el cepo: rápido o en forma gradual
Algunos no dudan y señalan que, acompañado por un paquete de medidas que apunten a restablecer la confianza, deber ser levantado el 11 de diciembre. Otros proponen gradualismo para evitar efectos colaterales.
Rogelio Frigerio: "Del cepo hay que salir rápido y se puede. Sólo hace falta un Gobierno creíble.
Pero si se genera confianza y se refuerzan las reservas, son más las inversiones que van a venir al país que los capitales que se van a querer ir. Con Mauricio Macri el cepo pasará a la historia rápidamente".
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Cavallo apoya las ideas económicas de Macri
"Me parece muy bien que quiera levantar el cepo al dólar", dijo el "padre" de la convertibilidad .
El ex ministro de Economía Domingo Cavallo afirmó que le "parece muy bien" y "sin dudas posible de realizar", la propuesta formulada por el precandidato a presidente por el PRO, Mauricio Macri, para poner fin al "cepo" cambiario si resulta electo al frente del país.
“Hay que eliminar el cepo cambiario. Escuché que Macri dijo que lo hará, lo que me parece muy bien. Un nuevo gobierno lo puede hacer de un día para el otro. 
El ex ministro durante las presidencias de Carlos Menem y Fernando de la Rúa sostuvo que si en el último tiempo elogió al actual jefe de gobierno porteño no lo hizo “porque sea su amigo”.
Para Cavallo, el cepo cambiario “se puede levantar, sin dudas”, siempre y cuando se tomen otras medidas “simultáneamente”, entre ellas “eliminar las retenciones”, “los subsidios al gas, la electricidad y al transporte”, los impuestos a las Ganancias y a las operaciones con cheques, y “unificar el mercado cambiario para que todos los que tengan que vender o comprar divisas lo hagan en el mercado único libre de cambio sin restricciones”.
“Puede pasar que digan que se viene la hiperinflación y todo el mundo quiera deshacerse de los pesos y llevar el tipo de cambio a las nubes. Hay que decir que si quieren se pueden transformar los dólares en pesos o los pesos en dólares. Que el dólar circule como una moneda de competencia con el peso, que se depositen dólares en el sistema financiero y que se pueda dar crédito en esa moneda. Transformar la economía argentina en bimonetaria”, aseveró.
Y agregó: “Para poner en marcha el sistema monetario el futuro gobierno no puede dejar la inflación reprimida. Es fundamental que previamente se liberen todos los precios. Yo lo llamo liberalizar la economía, dejar que los mercados determinen los precios relativos. Eso lo tendrá que hacer simultáneamente con la puesta en marcha de un sistema monetario.
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Veamos ahora qué opinan economistas (no sospechados de kirchnerismo) sobre las medidas económicas propuestas por Macri:


Redrado: Lo que plantea Macri “es un ajuste que la economía argentina no soporta y que tiene un costo social enorme”.
El ex titular del BCRA e integrante del equipo de asesores económicos de Massa, embistió contra la propuesta de Macri de levantar el cepo cambiario en 24 horas, y consideró que eso solo se puede lograr a través de una “megadevaluación o de un gran ajuste”, o la suma de ambos.
“Es posible si hace una megadevaluación y un gran ajuste de la economía argentina, porque la pregunta que hay que hacerle al candidato (por Macri) es a qué valor unifica el tipo de cambio”, expresó el ex presidente del Banco Central sobre la propuesta electoral que lanzó el jefe de Gobierno la semana pasada de eliminar las restricciones a la compra de dólares en 24 horas.
“Lo que plantea este candidato, es un ajuste que la economía argentina no soporta y que tiene un costo social enorme”, apuntó el economista cercano a Massa.
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Lavagna: "Macri y el PRO son unos irresponsables".
El ex ministro de Economía Roberto Lavagna llamó "irresponsables" al jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri y a su equipo económico en PRO por sugerir la inmediata "eliminación del cepo" en caso de llegar a la presidencia.
"Macri y el PRO unos irresponsables hablando del cepo", aseguró Lavagna, asesor del candidato presidencial del Frente Renovador, Sergio Massa. "La Argentina sólo se cura con crecimiento económico", agregó.
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Veamos ahora un par más de las medidas económicas propuestas por Macri:


EL PLAN DE MACRI 
Se Implementará un plan expansivo de demanda y oferta, basado en un fuerte ingreso de divisas para inversiones, fruto de la confianza que despertará el gobierno de Mauricio Macri.
Cerrar la brecha fiscal: La mayor parte del déficit fiscal se debe a una enorme masa de subsidios a los servicios a personas que no lo necesitan. Esos subsidios se eliminarán. 
El déficit fiscal remanente hasta llegar al equilibrio se financiará genuinamente en los mercados.
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El plan neoliberal de Macri para eliminar Ganancias

El diputado nacional del PRO Federico Sturzenegger, referente económico del espacio que encabeza Mauricio Macri, aseguró hoy que "si queda algún agujero" fiscal por la eliminación de la cuarta categoría del impuesto a las Ganancias, como prometió el jefe de Gobierno porteño si llega a ser presidente, "perfectamente se puede financiar con endeudamiento".
Sturzenegger también reconoció que "si hay un activo que deja el kirchnerismo, es una economía que no está endeudada".
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Macri admite que tomaría deuda para bajar retenciones.
El macrismo evalúa quitar subsidios, terminar con Fútbol para Todos y apelar al endeudamiento externo en caso de que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, llegue a la Casa Rosada en 2015. Con ese paquete de medidas económicas aspiran suplir los fondos que el Estado perderá por eliminar las retenciones agropecuarias y el Impuesto a las Ganancias.
Las declaraciones del líder de PRO sobre la necesidad de tirar por la borda las retenciones a la soja y el Impuesto a las Ganancias dejaron mucha tela para cortar dentro del propio espacio político. Mientras un sector duda sobre cuán convenientes fueron los dichos de Macri, parte del equipo económico del macrismo empezó a trazar algunas de las políticas que podría llevar adelante, si llega a encabezar el próximo Gobierno nacional. El endeudamiento externo es la principal medida que hoy analizan, siempre que sea para inversión y a una tasa de interés baja.
Aunque de manera progresiva, otro de los objetivos de PRO es terminar con los subsidios, lo que redundaría en un rápido aumento de tarifas. Sin duda, es una de las medidas más impopulares que barajan dentro de Bolívar 1, razón por la que subrayaron que “se irá haciendo de a poco” o “se buscará el modo de redireccionar” los mismos.
Si bien se trata de un monto bastante menor, también está en carpeta eliminar Fútbol para Todos, algo que el propio Macri manifestó en público. “Me parece que el Fútbol para Todos no es un prioridad”, señaló el alcalde el año pasado.
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* Macri en el gobierno de la ciudad.


LA GESTION DEL MACRISMO EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
Dolarizar las deudas.
La gestión de Mauricio Macri en la ciudad de Buenos Aires es un espejo en el que se refleja el futuro que le espera a la Argentina si llega a ser electo presidente.
Endeudamiento y dolarización caracterizan su gobierno, que sigue la senda trazada por la dictadura cívico-militar primero y la convertibilidad después. Por ese camino, aumentó la deuda externa de la CABA de 196,2 millones de dólares en el 2007 a 2043,1 millones de dólares al 30 de septiembre del 2014 (941 por ciento de aumento), según el Mensaje del Proyecto de Ley de Presupuesto de la Administración del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para 2015.
La participación de la deuda en moneda extranjera sobre la deuda total pasó del 34 por ciento del total a fines de 2007 al 97 por ciento del total a septiembre de 2014.
Hubo un fuerte proceso de dolarización de la deuda de la Ciudad de Buenos Aires, que provocará altos costos ante eventuales corrimientos del tipo de cambio. Una deuda dolarizada condiciona a quien la toma a los vaivenes del país emisor de la moneda y genera el costo de los inestables y constantes movimientos de capital financiero en el mundo. Los flujos de capitales pueden rápidamente salir del país que no emite los dólares poniéndolo en dificultades para cumplir con sus compromisos.
La política de Macri es un claro contraejemplo de lo que ha venido realizando el gobierno nacional desde 2003, esto es, reducir a mínimos históricos el grado de exposición de la deuda pública en dólares. El grado de condicionamiento que pueda tener la deuda en pesos contra el Banco Central, Anses o Banco Nación, no es el mismo que tiene una deuda contraída en dólares por encima de las posibilidades de repago.
De diez bonos emitidos con vigencia actual por la Ciudad de Buenos Aires, hay nueve bonos que amortizan en los próximos cuatro años de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Sólo el Bono Ley Nº 4810-Clase 6 amortiza el 28 de enero del 2020. El perfil de vencimiento de deuda es mayormente de corto plazo.
Los bonos fueron emitidos para refinanciar deuda producida por el déficit fiscal continuo y en aumento que comenzó en 2007 con 75,8 millones de pesos (0,04 por ciento del PGB) y cerró el 2014 con 15.597,3 millones (1,7 por ciento del PGB), con un aumento del déficit con respecto al Producto Geográfico Bruto del 4,045 por ciento. Por otro lado, tomó deuda para obras que se han realizado muy parcialmente, como los subtes o viviendas, o con enormes demoras en la ejecución, habiendo permanente subejecución presupuestaria y alto costo de toma de deuda sin utilizar y con la onerosa obligación de pagar intereses según condiciones de emisión de la deuda.
La Ciudad de Buenos Aires registró un Producto Bruto Geográfico de 646.980 millones de pesos al 31 de diciembre de 2013 que la convierte en la ciudad con mayor proporción de riqueza por habitante de la Argentina. El PBI per cápita se situó en 35.450 dólares, similar al PBI per cápita de Hong Kong (38.123 dólares), Italia (35.925), Japón (38.633) y por encima de España (29.863), según datos del Banco Mundial para 2013. Con semejante generación de riqueza, no debiera ser necesaria la toma de deuda para financiar gasto corriente, tal como se detalla en las emisiones de bonos de deuda de la gestión macrista.
El plan de dolarizar y aumentar la deuda pública no es un planteo nuevo, es parte del recetario clásico del neoliberalismo para los países periféricos e incluso de los emergentes de la Zona Euro. En todos los casos, las crisis de sobreendeudamiento produjeron crisis sistémicas en los países deudores y han puesto en escena la decadencia de tales políticas para el conjunto de la población. 
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* Un plan económico con olor a usado.

Aunque se lo suele pintar como modernas y novedosas, las medidas propuestas por Macri y utilizadas en sus dos gobiernos en la ciudad de Buenos Aires, ya fueron utilizadas en Argentina más de una vez. Más aún, las mismas están en los libros de historia que analizan los años setenta y los años noventa (dictadura y menemismo-delarruismo, respectivamente).
Veamos cuáles son:


MITOS ECONOMICOS › LOS LUGARES COMUNES DE LA ORTODOXIA
“Programa integral”
Por lo general, al momento de dar precisiones sobre los contenidos de dicho plan, los economistas que lo enarbolan como bandera suelen escaparle al bulto y expresar una serie de generalidades y frases inconexas. La causa de la imprecisión podría ser la de carecer de un plan real o, tal vez, la razón se encuentre en aquella frase de un ex presidente que alguna vez afirmó: “Si yo hubiera dicho lo que iba a hacer, no me votaba nadie”. Con menos cintura política, un economista neoliberal de frecuente aparición mediática delineó el domingo pasado los componentes del plan integral opositor que muchos no se atreven a formular:
“Se tiene que abrir (el ‘cepo’) el 11 de diciembre, como parte de un plan integral que ataque alguna de las distorsiones. Esto implica un plan antiinflacionario que en simultáneo baje el gasto público y los subsidios, suba las tarifas, devalúe el peso al menos un 50 por ciento y ponga las tasas de interés en línea con la inflación real. También debe anunciarse ese día que se acatan los fallos de la OMC, el Ciadi, la sentencia de Griesa y se solicita un programa con el FMI” (Clarín, 15/3/2015).
Al respecto, no es difícil imaginar los resultados de ese plan antiinflacionario en el marco de una devaluación del 50 por ciento, con incremento de tarifas y tasas de interés. El experimento similar de Celestino Rodrigo, el 4 de junio de 1975, generó un salto espectacular de las tasas de inflación que, desde ese momento, pasaron a superar el ciento por ciento anual por casi dos décadas.
Abrir las restricciones a la compra de dólares en el marco de semejante estallido inflacionario daría un fuerte impulso adicional para la fuga de capitales. A esa creciente demanda de dólares se sumaría la del pago de la sentencia Griesa, los remanentes en el Ciadi y las requeridas para pagar las importaciones provocadas por la apertura económica que se esconde tras el reclamo de acatar los fallos de la OMC. La consecuente pérdida masiva de reservas internacionales pondría a cualquier gobierno contra las cuerdas, obligándolo a negociar un rescate financiero frente al FMI, condicionado al ajuste del gasto público que forma parte del plan.
La baja del poder de compra del salario, vía aceleración inflacionaria provocada por el aumento de tarifas y del dólar, junto al menor gasto público y la contracción del consumo y la inversión inducido por el impacto de la apertura importadora sobre la producción y el empleo, provocaría una fuerte crisis de la actividad económica. Ese “achicamiento” de la economía nacional iría mermando las importaciones a fuerza del infraconsumo de la población, para terminar induciendo menores compras de insumos y maquinarias importados.
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LAS CONSECUENCIAS ECONOMICAS DEL 24 DE MARZO DE 1976
Plan regresivo
Si bien el golpe se produjo el 24 de marzo de 1976, fue el 2 de abril el día que eligió José Alfredo Martínez de Hoz, el ministro de Economía, para anunciar un plan económico que sin dudas tuvo más víctimas que el terrorismo de Estado. 
En las primeras medidas llevadas a cabo por el ministro de Economía había una dirección clara: congelamiento de salarios, liberación de precios y devaluación del peso nacional en relación con el dólar. 
Se desreguló la inversión extranjera otorgando los mismos derechos al capital nacional respecto del extranjero, se eliminaron subsidios y regulaciones a las exportaciones y aranceles a las importaciones, produciendo una apertura sin medidas complementarias de protección para la industria y el empleo nacional. Eran los años de la famosa propaganda televisiva donde había dos personas sentadas en dos sillas, una nacional y una importada; mientras la nacional se rompía, la importada permanecía intacta. Desde la propia televisión comandada por el Estado se instalaba que los productos extranjeros eran superiores a los nacionales.
El resultado de esta reforma fue un profundo cambio en la conducta de las empresas industriales, que se vieron obligadas a tener una lógica de acción más orientada al corto plazo y a pensar en los aspectos financieros que en la cuestión productiva, afectando las decisiones en materia de inversión e incorporación de tecnología. 
Los resultados generales de este plan fueron muy claros: la participación de los trabajadores en el Ingreso Nacional bajó del 45 por ciento en 1974 al 26 por ciento en 1983, la deuda externa evolucionó de 9738 a 45.038 millones de dólares, la población en hogares pobres aumentó del 3,2 al 28,0 por ciento del total entre 1974 y 1982 y las pequeñas y medianas industrias quebraron en forma masiva, concentrándose la actividad económica en los grandes grupos, como los Macri, Ledesma, Acindar, Techint.
Muchos de los grupos económicos nombrados en el párrafo anterior que fueron claros beneficiarios de la política económica de esos años no fueron actores pasivos, sino que cumplieron diferentes roles de complicidad. 
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Finalmente, un breve repaso en video de lo que nos muestra nuestra historia sobre el resultado de este tipo de medidas económicas propuestas por el macrismo y qué podría pasar si se vuelven a aplicar.


UNA ESENCIAL LINEA HISTORICA - DEBATE DE MODELOS






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