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25 de mayo de 2015

Mayo revolucionario. Proclamas sediciosas de mayo de 1809, 1810 y 1811.

Es poco conocido que mayo es para nosotros un mes tradicionalmente revolucionario. Pero no sólo por la revolución de 1810 que toma su nombre, sino porque en mayo de tres años consecutivos del siglo XIX tuvieron lugar tres hechos emblemáticos y típicamente revulsivos de nuestra tierra. Basurero Nacional reproduce aquí unos textos inflamados que nacieron en esos años y que demuestran ese carácter revolucionario tanto de mayo como de sus protagonistas, muy distinto de la caricatura escolar que mucha historia tradicional intentó sembrar en nuestro "sentido común". A modo de señalamiento para apoyar la caracterización que este humilde servidor público hace del carácter revolucionario de los textos, resaltaremos algunas partes de los mismos. Vayamos ya a los textos sediciosos:






25 de mayo de 1809.

El 25 de mayo de 1809 se había producido la Revolución de Chuquisaca, ineludible antecedente de la revolución en Buenos Aires y durante la cual fue depuesto el presidente de la Real Audiencia de Charcas, Ramón García de León y Pizarro, acusado de conspirar a favor de la infanta Carlota Joaquina de Borbón, hermana de Fernando VII y reina regente de Portugal en el Brasil, quien pretendía asumir los títulos de su hermano en tierras americanas. Secretamente un grupo de líderes independentistas decidió aprovechar las circunstancias a favor de la independencia, para lo cual partieron desde Chuquisaca hacia varias ciudades en busca de propagar sus ideas. Con encargos de la Audiencia fue a La Paz Mariano Michel, quien durante el mes que permaneció en la ciudad se reunió con partidarios de la independencia.
El cabildo tomó el nombre de Junta Gobernadora, conformándose en una junta de gobierno consultiva de doce miembros, denominada Junta Tuitiva de los derechos del Rey y del Pueblo.
Días después se dio a conocer la conocida como Proclama de Chuquisaca (Chuquisaca, capital del Alto Perú, hoy rebautizada como Sucre, capital de Bolivia), o Proclama de la Junta Tuitiva de La Paz. Bernardo de Monteagudo, ideólogo y agitador revolucionario durante los hechos del cabildo de Buenos Aires y luego mano derecha de San Martín y de Bolívar, fue el redactor de la proclama.

Proclama de la Junta Tuitiva de La Paz.

Compatriotas: Hasta aquí hemos tolerado una especie de destierro en el seno mismo de nuestra patria; hemos visto con indiferencia por más de tres siglos sometida nuestra primitiva libertad al despotismo y tiranía de un usurpador injusto que, degradándonos de la especie humana, nos ha mirado como a esclavos; hemos guardando un silencio bastante parecido a la estupidez que se nos atribuye por el inculto español, sufriendo con tranquilidad que el mérito de los americanos haya sido siempre un presagio de humillación y ruina. Ya es tiempo, pues, de sacudir yugo tan funesto a nuestra felicidad, como favorable al orgullo nacional español. Ya es tiempo, en fin de levantar el estandarte de la libertad en estas desgraciadas colonias, adquiridas sin el menor título y conservadas con la mayor injusticia y tiranía. Valerosos habitantes de La Paz y de todo el Imperio del Perú, revelad vuestros proyectos para la ejecución; aprovechaos de las circunstancias en que estamos; no miréis con desdén la felicidad de nuestro suelo, ni perdáis jamás de vista la unión que debe reinar en todos, para ser en adelante tan felices como desgraciados hasta el presente.


En la ciudad de Nuestra Señora de La Paz, a los 27 días del mes de julio de 1809.



22 de mayo de 1810.

Discurso de Juan José Castelli como réplica al discurso del obispo de Buenos Aires, Benito Lué y Riega en el debate en el Cabildo Abierto del 22 de Mayo de 1810.

Desde que el señor Infante Don Antonio salió de Madrid, ha caducado el gobierno soberano de España. Ahora con mayor razón debe considerarse que ha expirado, con la disolución de la Junta Central, porque además de haber sido acusada de infidencia por el pueblo de Sevilla, no tenía facultades para establecer el Supremo Gobierno de Regencia, ya porque los poderes de sus vocales eran personalísimos para el gobierno y no podían delegarse, y ya por la falta de concurrencia de los diputados de América en la elección y establecimiento de aquel gobierno, que es por lo tanto ilegítimo. Los derechos de la soberanía han revertida al pueblo de Buenos Aires, que puede ejercerlos libremente en la instalación de un nuevo gobierno, principalmente no existiendo ya, como se supone no existir, la España en la denominación del señor don Fernando Séptimo".



25 de mayo de 1810.

Alocución revolucionaria de Antonio Beruti, efectuada el 25 de mayo de 1810 exigiendo la renuncia del gobierno español.Señores: venimos en nombre del pueblo a retirar nuestra confianza de manos de ustedes: el Pueblo cree que el ayuntamiento ha faltado a sus deberes, y ha traicionado el encargo que se hizo: ya no se contenta con que sea separado el virrey; bien informados como estamos de que todos los miembros de la junta han renunciado, el Cabildo ya no tiene facultad para sustituirlos por otros, porque el Pueblo ha reasumido la autoridad que había transmitido, y es su voluntad que la Junta de Gobierno se componga de los sujetos que él quiere nombrar, con la precisa indispensable condición, de que en el término de quince días salga una expedición de quinientos hombres para las provincias interiores, a fin de que, separados los que las esclavizan, pueda el pueblo en cada una de ellas votar libremente por los diputados que han de venir a resolver de la nueva forma de gobierno que el país debe darse. Y hago esta declaración, señores Vocales, protestando de que si en el acto no se acepta, pueden ustedes atenerse a los resultados fatales que se van a producir, porque de aquí vamos a marchar todos a los cuarteles a traer a la plaza las tropas que están reunidas en ellos, y que ya no podemos ni debemos contener en el límite del respecto que hubiéramos querido guardar al Cabildo. Señores del Cabildo: esto ya pasa de juguete, no estamos en circunstancias de que ustedes se burlen de nosotros con sandeces. Si hasta ahora hemos procedido con prudencia ha sido para evitar desastres y la efusión de sangre. El pueblo, en cuyo nombre hablamos, está armado en los cuarteles, y una gran parte del vecindario espera en otras partes la voz para venir aquí. ¿Quieren ustedes verlo? Toquen la campana, y si es que no tienen el badajo nosotros tocaremos generala y verán ustedes la cara de ese pueblo, cuya presencia echan de menos. ¡Si ó no! Pronto señores, decirlo ahora mismo porque no estamos dispuestos a sufrir demoras y engaños; pero, si volvemos con las armas en la mano, no respondemos de nada.



25 de Mayo de 1811.

El 25 de Mayo de 1811 el Vocal-Representante de la Junta revolucionaria en el Alto Perú, Juan José Castelli se desplazó hacia las ruinas precolombinas de Tiahuanaco; amplio yacimiento arqueológico construido entre los años 1500 y 1000 A.C., a 20 kilómetros al Sur del lago Titicaca con todo el Ejército Patrio, aumentado por los reclutas altoperuanos; miles de indígenas de las distintas etnias, cientos de civiles y patriotas de cercana ciudad de La Paz, que concurrieron a escuchar a Juan José Castelli, la "Voz de la Revolución"; que había proclamado, un año atrás, la caducidad del mandato del Virrey del Río de la Plata. Los soldados se formaron entre el Templo de Kalasasaya y la Pirámide de Akapana. Algunos creen que el Vocal-Representante de la Junta se subió a los restos de la Pirámide, para hablar. Otros afirman que fue desde las escalinatas del Templo de Kalasasaya. El Estandarte Real presidía la ceremonia. Se escuchó un redoble de tambores y el sonido metálico y marcial de un trompa, que anunciaba el inicio de la ceremonia. El sol fuerte y duro impactaba sobre los rostros de todos los presentes; mientras el viento implacable, frío, seco y con arenilla, curtía piel y huesos de indios, ciudadanos, autoridades y soldados por igual. Sobrevino luego un silencio preanunciando el suspenso ante las palabras del Vocal-Representante. Castelli sentía que la lengua le ardía. Hacía pocos días se había quemado accidentalmente la lengua con un cigarro, de los que era asiduo fumador. La lesión no sanaba y estaba empezando a mostrar un extraño sangrado; una llaga que, día a día le molestaba más. Castelli esperaba que, justo ese día, su lengua no le fallara y le permitiera hablar con la claridad, brillantez y elocuencia de siempre.
La llaga le quemaba la lengua y sentía que le ardía hasta la boca del estómago. Sus palabras iban a ser traducidas al aymará y al quechua, para que los indios lo pudieran entender.
Castelli toma una bocanada de aire; mira el rostro de los indígenas, a quienes estarán dirigidas sus palabras, y vuelve a ser, por un instante, el mismo brillante orador de antaño, y pronuncia, tal vez su mejor, y último discurso. Arranca Castelli rindiendo homenaje a las milenarias civilizaciones en ese lugar tan especial. Pide honrar su memoria, e incita a los presentes a vengar sus cenizas; en nombre de la Junta revolucionaria; invitando a los soldados y ciudadanos a unirse a los indios, por la misma causa, en unión fraternal.
Tomado de El Siglo Web.


PROCLAMA DE TIAHUANACO.

Orden dictada por Juan José Castelli a las autoridades altoperuanas para poner fin a los abusos que se cometían contra los indios.


Los sentimientos manifestados por el gobierno superior de esas provincias desde su instalación se han dirigido a uniformar la felicidad en todas las clases, dedicando su preferente cuidado hacia aquella que se hallaba en estado de elegirla más ejecutivamente. En este caso se consideran los naturales de este distrito, que por tantos años han sido mirados con abandono y negligencia, oprimidos y defraudados en sus derechos y en cierto modo excluidos de la mísera condición de hombres que no se negaba a otras clases rebajadas por la preocupación de su origen.

Así es que, después de haber declarado el gobierno superior, con la justicia que reviste su carácter, que los indios son y deben ser reputados con igual opción que los demás habitantes nacionales a todos los cargos, empleos, destinos, honores y distinciones por la igualdad de derechos de ciudadanos, sin otra diferencia que la que presta el mérito y aptitud: no hay razón para que no se promuevan los medios de hacerles útiles reformando los abusos introducidos en su perjuicio y propendiendo a su educación, ilustración y prosperidad con la ventaja que presta su noble disposición a las virtudes y adelantamientos económicos.
En consecuencia, ordeno que siendo los indios iguales a todas las demás clases en presencia de la ley, deberán los gobernadores intendentes con sus colegas y con conocimiento de sus ayuntamientos y los subdelegados en sus respectivos distritos, del mismo modo que los caciques, alcaldes y demás empleados, dedicarse con preferencia a informar de las medidas inmediatas o provisionales que puedan adoptarse para reformar los abusos introducidos en perjuicio de los indios, aunque sean con el título de culto divino, promoviendo su beneficio en todos los ramos y con particularidad sobre repartimiento de tierras, establecimientos de escuelas en sus pueblos y excepción de cargas impositivas indebidas: pudiendo libremente informarme todo ciudadano que tenga conocimientos relativos a esta materia a fin de que, impuesto del por menos de todos los abusos por las relaciones que hicieren, pueda proceder a su reforma.

Últimamente declaro que todos los indios son acreedores a cualquier destino o empleo que se consideren capaces, del mismo modo que todo racional idóneo, sea de la clase y condición que fuese, siempre que sus virtudes y talentos los hagan dignos de la consideración del gobierno y a fin de que llegue a noticia de todos se publicará inmediatamente con las solemnidades de estilo, circulándose a todas las juntas provinciales y su subalterna para que de acuerdo con los ayuntamientos celen su puntual y exacto cumplimiento, comunicando a todos lo subdelegados y jueces de su dependencia estas mismas disposiciones: en inteligencia de que en el preciso término de tres meses contados desde la fecha deberán estar ya derogados todos los abusos perjudiciales a los naturales y fundados todos los establecimientos necesarios para su educación sin que a pretexto alguno se dilate, impida, o embarace el cumplimiento de estas disposiciones.
Y cuando enterado por suficientes informes que tengo tomados de la mala versación de los caciques por no ser electos con el conocimiento general y espontáneo de sus respectivas comunidades y demás indios, aun sin traer a consideración otros gravísimos inconvenientes que de aquí resultan, mando que en lo sucesivo todos los caciques sin exclusión de los propietarios o de sangre no sean admitidos sin el previo consentimiento de las comunidades, parcialidades o aíllos (Ayllus) que deberán proceder a elegirlos con conocimiento de sus jueces territoriales por votación conforme a las reglas que rigen en estos casos, para que beneficiada en estos términos se proceda por el gobierno a su respectiva aprobación.

Dr. Juan José Castelli.
Dr. José Bernardo de Monteagudo, secretario.



Cuartel general del ejército auxiliar y combinado, de la libertad, en Tiahuanaco 25 de mayo de 1811 y segundo de la libertad de Sur América.



25 de mayo de 2013

Aunque usted no lo crea: ¿Fuerza Aérea y Fuerza Submarina en la Revolución de Mayo?

Contra lo que dice el remanido mito de que de esta parte del mundo sólo se deben esperar epopeyas nimias e intenciones espurias o de segundo orden (como suele escucharse por estas tierras), parece que en otros tiempos, los primeros de la Revolución de Mayo, no se pensaba tan así, sino que lo hacían con otras perspectivas, con otro horizonte más amplio, "más profundo" y "más alto"...
 Es por eso que Basurero Nacional se enorgullece en reproducir un texto que nos ofrece un aspecto curioso y no muy conocido del movimiento revolucionario nacido en los alrededores de 1810.
Vayamos a los hechos:



Los hombres de Mayo acariciaron el sueño de contar con un sumergible en la guerra contra los realistas.

Al hablar de los antecedentes de la Revolución de Mayo normalmente se mencionan las revoluciones estadounidense y francesa. Y sobre estas últimas es necesario señalar que, además de las novedades políticas que ambas introdujeron, una trajo aparejado el primer ataque de un submarino a un buque enemigo y la otra el estreno de una nave aérea durante un combate.
Efectivamente, el 7 de septiembre de 1776, un submarino estadounidense atacó un buque británico en el puerto de Nueva York, y el 26 de junio de 1794 la utilización de un globo en tareas de reconocimiento permitió a los franceses obtener la victoria frente a los austríacos en la batalla de Fleurus. Por ello, resulta significativo que la Primera Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata, mejor conocida como la Primera Junta, y cuya constitución fue la consecuencia directa de los sucesos de mayo de 1810, entendiera tanto en lo relativo a un proyecto de aeróstato como al de un sumergible.
Ya en 1809, el relojero holandés Miguel Colombise había dirigido al entonces virrey Santiago de Liniers una solicitud de cuatro mil pesos para "fabricar un Aérostat, en el cual me ofrezco ir adonde se me mande, no siendo a una distancia para la cual se necesite instrumento de pilotaje, porque no es mi arte". El artífice afirmaba haber construido dos prototipos de tamaño reducido y agregaba que el aeróstato se desplazaría a una velocidad de por lo menos "un cuarto de legua por minuto".
Sin haber obtenido lo solicitado, Colombise marchó a Santiago de Chile a fin de intentar, ejerciendo su oficio, ahorrar la suma necesaria para construir su máquina voladora. Una vez producida la Revolución de Mayo, el holandés solicitó a la Junta desde Mendoza, el 6 de agosto de 1810, permiso para regresar a Buenos Aires sin despertar sospechas por su condición de forastero. Cuando llegara a la capital porteña, Colombise dedicaría al gobierno patrio "su persona y servicios" para realizar el proyecto. Sin embargo, la petición recibió una negativa con la manifestación gubernamental de que, en su tenor, "se descubre un proyectista, que para calificarlo de la calidad de muy malo, no se necesita más prueba que la de que el señor Liniers le despreció el proyecto", y fue a dar al archivo.
Esta decisión ha motivado su consiguiente divergencia historiográfica. Antonio Biedma Recalde señaló al secretario Mariano Moreno como su responsable, en tanto que Ernesto Fitte atribuyó la misma a "un anónimo funcionario subalterno". No obstante, el texto de la decisión es precedido por la expresión "Nota de la Mesa" y el expediente –custodiado en el Archivo General de la Nación (AGN)- se encuentra reunido con una extensa serie de resoluciones de la Junta, lo que sugiere que su plenario estuvo de acuerdo. En cualquier caso, el juicio no es sorprendente para la época, especialmente si se tiene en cuenta que el innovador Napoleón Bonaparte había disuelto la Compagnie d´Aéronautiers en 1799.
 
En julio y agosto de 1811 la escuadra realista bombardeó infructuosamente Buenos Aires siguiendo órdenes del virrey Elío. Poco después, el 10 de septiembre de 1811, Taber dirigió a la Junta un memorial en el que ofrecía "de nuevo trasladarme a la Banda Oriental y echar a pique con la enunciada máquina la fragata de guerra y el bergantín que sirve de depósito para la pólvora" y "presentar un plan de ataque que al paso que asegure la posesión de la plaza, consulte la menor efusión de sangre, empeñando mi palabra de que seré el primero que me presentaré entre los bravos que deben ejecutarlo". En octubre, la Junta libró el despacho de capitán de artillería del ejército de la Banda Oriental, que Taber aceptó ad honorem.
La construcción del arma submarina progresó desde el regreso de Taber a Buenos Aires y el 11 de octubre de 1811 solicitó permiso para conducirla por agua hasta la ensenada de Barragán, "encerrada en una caja tosca de pino, marcada con la letra T", para efectuar las pruebas correspondientes y volver por la misma ruta sin que nadie pudiera impedírselo ni tomar conocimiento del asunto.
La Junta accedió a conceder el permiso solicitado, aunque estipuló que previamente Pedro Pablo Torres debía reconocer la máquina. Desde entonces, y aunque la documentación originalmente estudiada por el historiador Angel Carranza –hoy en el AGN- omite ofrecer más datos acerca del proyecto secreto, se han hecho coloridas conjeturas sobre el mismo.
Si bien es cierto que ninguno de los proyectos anteriores ofreció resultados prácticos, el
ingenio no se agotó. Por el contrario, poco después llegaba a Buenos Aires José de San Martín, quien pondría en marcha el plan más importante de la guerra de la independencia: conducir un ejército a través de una cadena montañosa como Aníbal y Napoleón en los Alpes, pero atravesando la segunda cordillera más alta del mundo para luego llegar al Perú por el mar.

Fuente
 


Como yapa, ofrecemos aquí un documento original firmado por la Primera Junta de Gobierno Patrio el 26 de mayo de 1810, en el cual se ordena a los cuerpos militares de Buenos Aires prestar juramento de fidelidad al rey Fernando VII.



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Más notas anteriores sobre la Revolución de Mayo en:

Mayo de Revolución. Proclamas sediciosas de mayo de 1809, 1810 y 1811

WikiPis: Documentos de la Revolución.

24 de septiembre de 2012

El Gral. Belgrano, Tucumán, "Maravilla" Martinez y la Patria que los parió...

Aunque parezca una apostasía la comparación entre estas dos peleas-batallas, no deja de haber similitudes entre ellas.
En los pagos de Tucumán, el ejército de un imperio conquistador en el mundo se dispone a enfrentar desde la cima de sus triunfos a un ejército inferior, retador insolente e improvisado subestimando las "pretenciones de un recién llegado a estas lides". Las orgullosas tropas reales que vienen bajando desde Jujuy persiguiendo a un ejército que "huye" a su paso, se dispone a dar su merecido a estos pretensiosos revolucionarios retadores del poder de la Corona... pero la historia dirá otra cosa.
En Las Vegas, el Campeón del Mundo, el "Hijo de La Leyenda" (Chavez padre) se dispone a defender su cetro mundial ante un hijo del lejano sur, que salió de la pobreza emigrando de Argentina en 2001 y que improvisó su formación pugilística entre trabajos miserables y en negro en la orgullosa Europa pre-crisis. Un estadio repleto de mexicanos y norteamericanos vociferando a favor del campeón profetizan un nuevo y rotundo trunfo de Chavez, y la retención de la Corona mundial... pero la historia dirá otra cosa.
Vayamos a los hechos:


La Batalla de Tucumán fue un enfrentamiento armado librado el 24 y 25 de septiembre de 1812 en las inmediaciones de la ciudad argentina de San Miguel de Tucumán, durante el curso de la Guerra de Independencia de la Argentina. El Ejército del Norte, al mando del general Manuel Belgrano a quien secundara el coronel Eustoquio Díaz Vélez en su carácter de mayor general, derrotó a las tropas realistas del brigadier Juan Pío Tristán, que lo doblaban en número, deteniendo el avance realista sobre el noroeste argentino. Junto con la batalla de Salta, que tuvo lugar el 20 de febrero de 1813, el triunfo de Tucumán permitió a los rioplatenses o argentinos confirmar los límites de la región bajo su control.
Las órdenes del Primer Triunvirato habían puesto a Belgrano al frente del Ejército del Norte el 27 de febrero de 1812. Instalado su cuartel general en San Salvador de Jujuy, Belgrano intentaba reanimar la moral de la ejército patriota derrotado en Huaqui. Fue con ese ánimo que, el 25 de mayo enarboló en San Salvador de Jujuy la bandera que había creado meses atrás, y la hizo bendecir en la Catedral jujeña por el canónigo Gorriti.
La orden del Triunvirato era que el Ejército del Norte se hiciese fuerte en Córdoba. Sin embargo, Belgrano concibió la idea de detenerse en Tucumán, donde la población está dispuesta a sumarse al ejército. La victoria el 3 de septiembre en el combate de Las Piedras entre su retaguardia, comandada por Díaz Vélez, y dos columnas de avanzada de la tropa de Tristán confirmó su propósito; logró prender al jefe de la columna, el coronel Huici y una veintena de soldados. Despachó a Juan Ramón Balcarce hacia la ciudad, ordenándole reclutar y entrenar en la medida de lo posible un cuerpo de caballería a partir de los milicianos locales, con cartas para la rica y poderosa familia Aráoz, dos de cuyos integrantes, Eustoquio Díaz Vélez y Gregorio Aráoz de La Madrid, prestaban servicios bajo su mando como mayor general o segundo jefe y teniente respectivamente.



La pelea "Maravilla" Martínez - Chávez Jr round a round.
El combate consagratorio de Sergio "Maravilla" Martínez en Las Vegas donde, ante el mexicano Julio César Chávez Jr, recuperó el título de los medianos versión Consejo Mundial de Boxeo, llevada a cabo en la Universidad de Las Vegas.
En el comienzo del combate los dos púgiles se estudiaron y casi no lanzaron golpes entre sí, mostrando Martínez un dominio en el recorrido del ring, mientras que Chávez intentó con una derecha frontal sin demasiada suerte.
Los brazos largos de Chávez Junior eran de dar problemas para Martínez, aunque el trabajo de cintura y movimiento de pies inquietaban la táctica del azteca.
La mano izquierda del argentino imponía respeto en el combate, ante un adversario que en todo momento buscaba derribar a su rival de “una mano”.
La décima vuelta Chávez y Martínez se trenzaron en una corta distancia, en la que ninguno sacó una ventaja considerable aunque con el argentino colocando dos derechazos "apichonaba" el ataque en vano del azteca.
Chávez junior fue a "quemar las naves" en la undécima vuelta con Martínez mostrando temple pero recibiendo alguna que otra derecha, a cambio una electrizante devolución de manos por parte del quilmeño demostrando estar mejor ante el duodécimo round.
La última vuelta con Martínez moviéndose por el ring y trabajando fuera de la corta distancia, aunque llegó la mitad del round y Chávez le propinó un duro derechazo que "movieron las piernas" al argentino donde lo mejor de la pelea llegaba en el último round.
Una serie de combinaciones entre los dos púgiles hicieron que por momentos la pelea se convirtiera en una batalla épica entre dos guerreros, pero las piernas del argentino aguantaron y por decisión unánime Martínez festejó como justo campeón, cuando parecía que todo se derrumbaba por un golpe certero del azteca, en la “última ficha”.

Nota completa


La Batalla de Tucumán. Minuto a minuto.
En la mañana del 24 de septiembre de 1812, día de la batalla, el general Belgrano estuvo orando largo rato ante el altar de la Virgen, e incluso la tradición cuenta que solicitó la realización de un milagro a través de su intercesión. En esos mismos momentos, Tristán ordenó la marcha hacia la ciudad. Algunas fuentes indican que, en lugar de tomar el camino directo, rodeó la plaza desde el sur, intentando prevenir una posible huida de los patriotas en dirección a Santiago del Estero. Otras afirman que en el paraje de Los Pocitos se encontró repentinamente con los campos incendiados por orden del teniente de Dragones La Madrid, natural de la zona, que contaba con la velocidad del fuego avivado por el viento del sur para desordenar la columna española. En todo caso, utilizó el viejo Camino Real del Perú para poner frente a la ciudad a una legua de ésta, en el paraje del Manantial.
Mientras tanto, y aprovechando la confusión provocada por el fuego, Belgrano —que había dispuesto al alba sus tropas al norte de la ciudad— había cambiado su frente hacia el oeste, contando con una visión clara de las maniobras de Tristán, y plantó cara a éste en un terreno escabroso y desparejo, llamado el Campo de las Carreras. La rápida embestida sobre el flanco de Tristán apenas dio tiempo a éste de reorganizar su frente y ordenar montar la artillería.
Belgrano había dispuesto la caballería en dos alas: la derecha, al mando de Balcarce, era más numerosa —contaba con la tropa gaucha recién reclutada— que la izquierda, al mando del coronel Eustoquio Díaz Vélez.
La infantería estaba dividida en tres columnas, comandadas por el coronel José Superí la izquierda, el capitán Ignacio Warnes la central y el capitán Carlos Forest la derecha, junto a la cual una sección de Dragones apoyaba la caballería. Una cuarta columna de reserva estaba al mando del teniente coronel Manuel Dorrego; el barón Eduardo Kaunitz de Holmberg comandaba la artillería, ubicada entre las columnas de a pie —demasiado dividida entre las mismas para ser efectiva— siendo su ayudante de campo José María Paz.
Fue la artillería la que inició el combate, bombardeando los batallones de Cotabambas y Abancay, que respondieron cargando a la bayoneta. Belgranó ordenó responder con la carga de la infantería de Warnes, acompañada de la reserva de caballería del capitán Antonio Rodríguez, mientras que la caballería de Balcarce cargaba sobre el flanco izquierdo de Tristán; la carga tuvo un efecto formidable. Lanza en ristre, avanzaron haciendo sonar sus guardamontes y con tal ímpetu que la caballería de Tarija se desbandó a su paso, retrocediendo sobre su propia infantería y desorganizándola hasta tal punto que sin encontrar casi resistencia la caballería tucumana alcanzó la retaguardia del ejército enemigo.
Es imposible saber qué efecto hubieran podido tener de cargar desde ese sitio, en un movimiento de pinzas; compuesta en general por hombres de campo e ignorantes de la disciplina militar, buena parte de la caballería gaucha rompió la formación para apoderarse de las mulas cargadas con los avíos, incluyendo fuertes sumas en metales preciosos, del ejército realista. Con ello lo privaron también de sus reservas de munición y de provisiones, con las que se retiraron del campo de batalla. Sólo la sección de Dragones que le daba apoyo y la caballería regular al mando de Balcarce mantuvieron el frente, pero junto con la pérdida de su equipaje ello bastó para confundir y desorganizar esa ala.
Mientras tanto, al otro lado del frente el resultado era muy distinto: pese a la presencia del mismo Belgrano, el avance de caballería e infantería de los realistas fue imparable, tomando prisionero al coronel José Superí. Sin embargo, la firmeza de la columna central permitió a los patriotas recuperar terreno y recobrar a Superí, pero los avances desiguales fraccionaron el frente, haciendo la batalla confusa, incomprensible para sus comandantes y dejando en buena medida las acciones a cargo de los oficiales que encabezaban cada unidad.
La providencial aparición de una enorme bandada de langostas, que se abatieron sobre los pajonales, confundió a los soldados y oscureció la visión, acabando de descomponer el frente. Las versiones tradicionales refieren que fue tal la confusión sembrada por aquel enjambre de langostas que hizo parecer a los ojos de las fuerzas españoles, un número muy superior de tropas patrio
tas, lo que habría provocado su retirada en la confusión.
Si bien Belgrano había sido arrastrado por el desbande de un sector de su tropa fuera del escenario de las acciones, el campo de batalla quedó en manos de la infantería patriota. Al observar que se había quedado sola y sin las tropas de la caballería, Díaz Vélez logró tomar -junto con un grupo de infantería de Manuel Dorrego- el parque de artillería de Tristán, con treinta y nueve carretas cargadas de armas, municiones, parte de los cañones y centenares de prisioneros.
Tomaron, además, las banderas de los regimientos Cotabambas, Abancay y Real de Lima. Luego, con la ayuda de las tropas de la reserva y llevándose también a los heridos, Díaz Vélez hizo replegar ordenadamente la infantería hacia la ciudad de San Miguel de Tucumán, colocándola en los fosos y trincheras que se habían abierto allí. También reorganizó la artillería y apostó tiradores en los techos y esquinas, convirtiendo a la ciudad en una plaza inexpugnable. Encerrado en ella, protegido por las fosas, Díaz Vélez aguardó expectante el resultado de las acciones de Belgrano y Tristán.
Belgrano, a su vez, desconocedor del resultado, intentaba recomponer su tropa cuando encontró al coronel José Moldes, quien había desempeñado el grueso de las funciones de observación. Ambos lograron localizar a Paz, y a través de éste a lo que quedaba de la caballería en el campo. Se les sumó poco después Balcarce, el primero en atreverse a calificar de victoria la situación, juzgando que el campo cubierto de cadáveres y despojos españoles era indicio del resultado, aunque se desconocía por completo el estado de la infantería y de la ciudad. Reordenar la hueste llevaría el resto de la tarde a Belgrano.
Tristán, temeroso de lo que podía esperarle a sus tropas dentro de la ciudad, optó por amagar un par de entradas, pero ordenó la retirada ante los primeros disparos enemigos. Hizo un último por la vía diplomática, intimando a Díaz Vëlez a rendirse en un plazo de dos horas, bajo amenaza de incendiar la ciudad. Díaz Vélez le respondió con vehemencia, invitándolo a que se atreviera, ya que las tropas de la Patria eran vencedoras y que había adentro 354 prisioneros, 120 mujeres, 18 carretas de bueyes, todas las municiones de fusil y cañón, 8 piezas de artillería, 32 oficiales y 3 capellanes tomados al ejército realista. Agregó que, de ser necesario, degollaría a los prisioneros, entre los que se encontraban cuatro coroneles. Tristán no se atrevió a cumplir con su amenaza y pernoctó fuera, dudando acerca del curso a seguir; por la mañana encontró a la tropa de Belgrano a sus espaldas, que lo intimó a rendirse por medio del arrogante coronel Moldes. El jefe realista contestó, rechazando la oferta, que "las armas del rey no se rinden". A continuación se replegó con todo su ejército hacia Salta, mientras 600 hombres al mando de Díaz Vélez le hostigaba su retaguardia en su huida al norte, logrando tomar muchos prisioneros y rescatar también algunos que habían hecho las tropas realistas.


Batalla de Tucumán 1812.




Round 12º "Maravilla" Martinez vs Chavez Jr.

 


Más allá de la atrevida comparación, es por demás evidente la importancia crucial de la batalla que se rememora hoy, 200 años después, y que demuestra que, aun con carencias e improvisaciones lógicas debido al contexto, con la voluntad, el valor, la inteligencia y pericia de los dirigentes y del pueblo es posible lograr lo que otros consideran sólo quimeras: una de ellas, parir una Patria que a su vez nos parirá a nosotros.
Pero terminemos la entrada hablando del valor de lo conseguido con aquel hito histórico:


La Batalla de Tucumán fue la victoria más importante obtenida por los ejércitos patriotas en la Guerra de la Independencia Argentina.
"Aunque el triunfo de Tucumán ... fue el resultado de un cúmulo de circunstancias imprevistas", le correspondió a Belgrano "la gloria de haber ganado una batalla contra toda probabilidad y contra la voluntad del gobierno mismo" y a Díaz Vélez, con su prevenido accionar, decidir "la victoria de las armas patriotas ese día".
El material abandonado por los españoles y recuperado por Eustoquio Díaz Vélez y Manuel Dorrego —13 cañones, 358 fusiles, 39 carretas, 70 cajas de municiones y 87 tiendas de campaña— serviría al Ejército del Norte durante toda su campaña. 450 realistas perdieron su vida en el combate y otros 690, entre oficiales y soldados, fueron capturados en condición de prisioneros, entre estos los coroneles Pedro Barreda, Mariano Peralta, Antonio Suárez y José Antonio Álvarez Sotomayor. Por su parte, los defensores solo tuvieron 80 muertos y 200 heridos. Quedaron destruidos los regimientos y cuerpos militares de Cotabamba, Paruro, Abancay y parte del Real de Lima.
El 29 de septiembre de 1812, Belgrano escribió al Superior Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata el parte oficial de la gloriosa acción del día 24 de septiembre, calificando a la batalla de Tucumán como "...el Sepulcro de la Tiranía..."

Nota completa


20 de junio de 2012

La Bandera de Macha. Una bandera de Belgrano manchada con sangre y pólvora.

Bandera de Belgrano o "Bandera de Macha".

Es la enseña que el general Manuel Belgrano, Comandante del Ejército del Norte, enarboló por primera vez el 27 de febrero de 1813, a orillas del río Pasaje. Esa enseña flameó victoriosamente en la batalla de Salta (20 de febrero de 1813). Tras sus pliegues albicelestes el ejército argentino subió al Alto Perú, pero fue derrotado en las batallas de Vilcapugio y Ayohuma.

Al retirarse tras esta última acción de guerra, los argentinos, estrechamente perseguidos por el enemigo, ocultaron la bandera. Casualmente fue encontrada setenta y dos años después, en 1885, en el templo rural de Titiri, situado no lejos de Ayohuma, jurisdicción de Macha, escondida en el altar, detrás de un cuadro, por lo que se le conoce como "Bandera de Macha".

En la misma pequeña sala se exhiben los retratos al óleo del general Belgrano y del brigadier general Cornelio Saavedra, jefe del primer gobierno independiente de 1810 en el Río de La Plata. Había nacido en la hacienda La Fombera, Potosí. Un cuadro representa la batalla de Suipacha (7 de noviembre de 1810) ganado por el primer ejército argentino que intentó rescatar el Alto Perú del poder del Virrey del Perú. Otro óleo figura el momento en que Belgrano hace jurar la bandera por sus tropas a orillas del río Pasaje. Cuelgan también los planos de las batallas de Vilcapugio y Ayohuma.

Fuente


Veamos ahora un par de videos que nos aclararan aún más el dilema de la primera bandera nacional creada por Belgrano:









Analicemos ahora el "entredicho" que tuvo Belgrano con el gobierno de Buenos Aires con relación a la conveniencia o no de adoptar una bandera propia en esos revulsivos primeros años de la revolución:


Excmo. Señor,
En este momento, que son las seis y media de la tarde, se ha salva en la batería de la Independencia, y queda con la dotación competente para los tres cañones que se han colocado, las municiones y la guarnición.
He dispuesto para entusiasmar las tropas y á estos habitantes, que se formen todas aquellas, y las hablé en los términos de la copia que acompaño.
Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste, conforme á los colores de la escarapela nacional: espero que sea de la aprobación de Vuestra Excelencia.
Rosario, 27 de febrero de 1812. Excmo. Señor,
Manuel Belgrano.
Excmo. gobierno superior de las Provincias del Rio de la Plata.



El Triunvirato, el 3 de marzo de 1812, prohibió al general Belgrano utilizar la bandera de su creación, por razones de política internacional

Se ha impuesto esta superioridad por el oficio de Vuestra Señoría de 27 del pasado, de haber quedado expedita la batería que nombra de la Independencia y de lo demás que ha practicado, con el objeto de entusiasmar la tropa de su mando. Así la situación presente, como el orden y consecuencia de principios á que estamos ligados, exige por nuestra parte, en materias de la primera entidad del Estado, que nos conduzcamos con la mayor circunspección y medida; por eso es que las demostraciones con que Vuestra Señoría inflamó á la tropa de su mando, esto es, enarbolando la bandera blanca y celeste, como indicante de que debe ser nuestra divisa sucesiva, las cree este gobierno de una influencia capaz de destruir los fundamentos con que se justifican nuestras operaciones y protestas que hemos sancionado con tanta repetición, y que en nuestras comunicaciones exteriores constituyen las principales máximas políticas que hemos adoptado. Con presencia de esto y de todo lo demás que se tiene presente en este grave asunto, ha dispuesto este gobierno que sujetando Vuestra Señoría sus conceptos á las miras que reglan las determinaciones con que él se conduce, haga pasar como un rasgo de entusiasmo el suceso de la bandera blanca y celeste enarbolada, ocultándola disimuladamente y subrogándola con la que se le envia, que es la que hasta ahora se usa en esta fortaleza, y que hace el centro del Estado; procurando en adelante no prevenir las deliberaciones del gobierno en materia de tanta importancia y en cualquiera otra que, una vez ejecutada, no deja libertad para su aprobación, y cuando menos, produce males inevitables, difíciles de reparar con buen suceso.


El 29 de mayo Belgrano informó al gobierno sobre los festejos del 25 de mayo:

Excmo. Señor,
He tenido la mayor satisfacción de ver la alegría, contento y entusiasmo con que se ha celebrado en esta ciudad el aniversario de la libertad de la patria, con todo el decoro y esplendor de que ha sido capaz, así con los actos religiosos de vísperas y misa solemne con Te Deum, como la fiesta del alférez mayor D. Pablo Mena, cooperando con sus iluminaciones propias á su regocijo.
La tropa de mi mando no menos ha demostrado el patriotismo que la caracteriza: asistió al rayar el día á conducir la bandera nacional, desde mi posada, que llevaba el barón de Holemberg, para enarbolar en los balcones del ayuntamiento, y se anunció al pueblo con quince cañonazos.
Concluida la misa, la mandé llevar á la iglesia, y tomada por mí la presenté al D. Juan Ignacio Gorriti, que salió revestido á bendecirla, permaneciendo el presidente, el cabildo y todo el pueblo en la mayor devoción en este santo acto.
Verificada que fue, la volví á manos del baron para que se colocase otra vez donde estaba, y al salir de la iglesia se repitió otra de igual número de tiros con grandes vivas y aclamaciones.
Por la tarde se formó la tropa en la plaza, y fui en persona á las casas del ayuntamiento, donde este me esperaba con su teniente gobernador: saqué por mí mismo la bandera y la conduje acompañado del expresado cuerpo, y habiendo mandádose hacer el cuadro doble, hablé á las tropas, según manifiesta el n° 1, las cuales juraron con todo entusiasmo, al son de la música y última salva de artillería, sostenerla hasta morir.
En seguida, formados en columna, me acompañaron á depositar la bandera en mi casa, que yo mismo llevaba en medio de Aclamaciones y vivas del pueblo, que se complació de la señal que ya nos distingue de las demás naciones, no confundiéndonos igualmente con los que á pretexto de Fernando VII tratan de privar á la América de sus derechos, y usan las mismas señales que los Españoles subyugados por Napoleón.
Á la puerta de mi posada hizo alto la columna, formó en batalla, y pasando yo por sobre las filas la bandera, puedo asegurar á Vuestra Excelencia que vi, observé el fuego patriótico de la tropas, y también oí en medio de un acto tan serio murmurar entre dientes: "Nuestra sangre derramaremos por esta bandera (...)"
No es dable á mi pluma pintar el decoro y respeto de estos actos, el gozo del pueblo, la alegría del soldado, ni los efectos que palpablemente he notado en todas las clases del Estado, testigo de ellos: solo puedo decir que la patria tiene hijos que sin duda sostendrán por todos medios y modos su causa, y que primero perecerán que ver usurpados sus derechos.
(...) Dios guarde á Vuestra Excelencia muchos años.
Jujui, 29 de mayo de 1812.
Manuel Belgrano.
Excmo. superior gobierno de las Provincias Unidas del Rio de la Plata.



El Triunvirato amonestó por ello a Belgrano el 27 de junio:

Cuando en 3 de marzo último se hallaba Vuestra Señoría en la batería del Rosario, se le dijo lo que sigue: [repite la comunicación del 3 de marzo de 1812]
Comparando, pues, este gobierno el contenido de este oficio con el de Vuestra Señoría de 29 de mayo próximo pasado y la copia número 1 adjunta, le ha herido una sensación, que solo pudo suspender el precedente concepto de sus talentos y probidad. Los impulsos grandes que de cualquier punto de una esfera se arrojen hacia su centro, ¿qué más pueden hacerle que oscilarla y excentrificarla? Tales, pues, son los efectos de los procedimientos de Vuestra Señoría en parte. Los que constituyen esta superioridad, que hace el centro ó punto en que gravitan los grandes negocios que el sistema de las relaciones que han de formar ó aproximar á la dignidad de un Estado á unos pueblos informes y derramados á distancias extraordinarias, pero que con sobrada justicia y oportunidad se han avanzado y esfuerzan en constituirlo, no pueden contenerse sino en el punto de un celo enérgico pero prudente. Á Vuestra Señoría le sobra penetración para llegar con ella al cabo de la trascendencia de tal proceder: el gobierno, pues, consecuente á la confianza que ha depositado en Vuestra Señoría, deja á Vuestra Señoría mismo la reparación de tamaño desorden; pero debe igualmente prevenirle que esta será la última vez que sacrificará hasta tan alto punto los respetos de su autoridad, y los intereses de la nación que preside y forma, los que jamas podrán estar en oposición á la uniformidad y orden. Vuestra Señoría á vuelta de correo dará cuenta exacta de lo que haya hecho en cumplimiento de esta superior resolución. Dios guarde á Vuestra Señoría muchos años.
Buenos Aires, 27 de junio de 1812. Al general en jefe Manuel Belgrano.


Belgrano contestó el 18 de julio excusándose en no haber conocido la orden de desechar la bandera:

Debo hablar á Vuestra Excelencia con la ingenuidad propia de mi carácter, y decirle, con todo respeto, que me ha sido sensible la reprensión que me da en su oficio de 27 del pasado, y el asomo que hace de poner en ejecución su autoridad contra mí, si no cumplo con lo que se manda relativo á la bandera nacional, acusándome de haber faltado á la prevención del 3 de marzo, por otro tanto que hice en el Rosario.
Para hacer ver mi inocencia, nada tengo que traer mas á la consideración de Vuestra Excelencia, que en 3 de marzo referido no me hallaba en el Rosario; pues, conforme á sus órdenes del 27 de febrero, me puse en marcha el 1° ó 2 del insinuado marzo, y nunca llegó á mis manos la contestación de Vuestra Excelencia que ahora recibo inserta; pues á haberla tenido, no habría sido yo el que hubiese vuelto á enarbolar tal bandera, como interesado siempre en dar ejemplo de respeto y obediencia á Vuestra Excelencia, conociendo que de otro modo no existiría el orden, y toda nuestra causa iría por tierra.
Vuestra Excelencia mismo sabe que sin embargo de que había en el ejército de la patria cuerpos que llevaban la escarapela celeste y blanca, jamas la permití en el que se me puso á mandar, hasta que viendo las consecuencias de una diversidad tan grande, exigí de Vuestra Excelencia la declaración respectiva.
En seguida se circuló la orden, llegó á mis manos; la batería se iba á guarnecer, no había bandera, y juzgué que sería la blanca y celeste la que nos distinguiría como la escarapela, y esto, con mi deseo de que estas provincias se cuenten como una de las naciones del globo, me estimuló á ponerla.
Vengo á estos puntos, ignoro, como he dicho, aquella determinación, los encuentro fríos, indiferentes y tal vez enemigos; tengo la ocasión del 25 de mayo; y dispongo la bandera para acalorarlos y entusiasmarlos, ¿y habré por esto cometido un delito? Lo sería, Excmo. Señor, si, á pesar de aquella orden, yo, hubiese querido hacer frente á las disposiciones de Vuestra Excelencia; no así estando enteramente ignorante de ella; la que se remitiría al comandante del Rosario, y obedecería, como yo lo hubiera hecho si la hubiese recibido.
La bandera la he recogido, y la desharé para que no haya ni memoria de ella, y se harán las banderas del regimiento n° 6 sin necesidad de que aquella se note por persona alguna; pues si acaso me preguntaren por еllа, responderé que se reserva para el día de una gran victoria por el ejército, y como esta está lejos, todos la habrán olvidado, y se ostentarán con lo que se les presente.
(...)
Jujui, 18 de julio de 1812.
Excmo. Señor, Manuel Belgrano. Excmo. gobierno de las Provincias del Rio de la Plata.



Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano (Buenos Aires, 3 de junio de 1770 – ibídem, 20 de junio de 1820) fue un intelectual, economista, periodista, político, abogado y militar de las Provincias Unidas del Río de la Plata, actual Argentina. Participó contra las Invasiones Inglesas, en la Revolución de Mayo, en la Guerra de Independencia americana y en las guerras civiles argentinas. Y, como si esto fuera poco, fue también el creador de la bandera de Argentina.







Biografía de Manuel Belgrano


25 de mayo de 2012

Mayo de Revolución. Proclamas sediciosas de mayo de 1809, 1810 y 1811.


Es poco conocido que mayo es para nosotros un mes tradicionalmente revolucionario. Pero no sólo por la revolución de 1810 que toma su nombre, sino porque en mayo de tres años consecutivos del siglo XIX tuvieron lugar tres hechos emblemáticos y típicamente revulsivos de nuestra tierra. Basurero Nacional reproduce aquí unos textos inflamados que nacieron en esos años y que demuestran ese caracter revolucionario tanto de mayo como de sus protagonistas, muy distinto de la caricatura escolar que mucha historia tradicional intentó sembrar en nuestro "sentido común". A modo de señalamiento para apoyar la caracterización que este humilde servidor público hace del carácter revolucionario de los textos, resaltaremos algunas partes de los mismos. Vayamos ya a los textos sediciosos:


25 de mayo de 1809.


El 25 de mayo de 1809 se había producido la Revolución de Chuquisaca, ineludible antecedente de la revolución en Buenos Aires y durante la cual fue depuesto el presidente de la Real Audiencia de Charcas, Ramón García de León y Pizarro, acusado de conspirar a favor de la infanta Carlota Joaquina de Borbón, hermana de Fernando VII y reina regente de Portugal en el Brasil, quien pretendía asumir los títulos de su hermano en tierras americanas. Secretamente un grupo de líderes independentistas decidió aprovechar las circunstancias a favor de la independencia, para lo cual partieron desde Chuquisaca hacia varias ciudades en busca de propagar sus ideas. Con encargos de la Audiencia fue a La Paz Mariano Michel, quien durante el mes que permaneció en la ciudad se reunió con partidarios de la independencia.
El cabildo tomó el nombre de Junta Gobernadora, conformándose en una junta de gobierno consultiva de doce miembros, denominada Junta Tuitiva de los derechos del Rey y del Pueblo.
Días después se dio a conocer la conocida como Proclama de Chuquisaca (Chuquisaca, capital del Alto Perú, hoy rebautizada como Sucre, capital de Bolivia), o Proclama de la Junta Tuitiva de La Paz. Bernardo de Monteagudo, ideólogo y agitador revolucionario durante los hechos del cabildo de Buenos Aires y luego mano derecha de San Martín y de Bolívar, fue el redactor de la proclama.

Proclama de la Junta Tuitiva de La Paz.

Compatriotas: Hasta aquí hemos tolerado una especie de destierro en el seno mismo de nuestra patria; hemos visto con indiferencia por más de tres siglos sometida nuestra primitiva libertad al despotismo y tiranía de un usurpador injusto que, degradándonos de la especie humana, nos ha mirado como a esclavos; hemos guardando un silencio bastante parecido a la estupidez que se nos atribuye por el inculto español, sufriendo con tranquilidad que el mérito de los americanos haya sido siempre un presagio de humillación y ruina. Ya es tiempo, pues, de sacudir yugo tan funesto a nuestra felicidad, como favorable al orgullo nacional español. Ya es tiempo, en fin de levantar el estandarte de la libertad en estas desgraciadas colonias, adquiridas sin el menor título y conservadas con la mayor injusticia y tiranía. Valerosos habitantes de La Paz y de todo el Imperio del Perú, revelad vuestros proyectos para la ejecución; aprovechaos de las circunstancias en que estamos; no miréis con desdén la felicidad de nuestro suelo, ni perdáis jamás de vista la unión que debe reinar en todos, para ser en adelante tan felices como desgraciados hasta el presente.


En la ciudad de Nuestra Señora de La Paz, a los 27 días del mes de julio de 1809.


22 de mayo de 1810.


Discurso de Juan José Castelli como réplica al discurso del obispo de Buenos Aires, Benito Lué y Riega en el debate en el Cabildo Abierto del 22 de Mayo de 1810.

Desde que el señor Infante Don Antonio salió de Madrid, ha caducado el gobierno soberano de España. Ahora con mayor razón debe considerarse que ha expirado, con la disolución de la Junta Central, porque además de haber sido acusada de infidencia por el pueblo de Sevilla, no tenía facultades para establecer el Supremo Gobierno de Regencia, ya porque los poderes de sus vocales eran personalísimos para el gobierno y no podían delegarse, y ya por la falta de concurrencia de los diputados de América en la elección y establecimiento de aquel gobierno, que es por lo tanto ilegítimo. Los derechos de la soberanía han revertida al pueblo de Buenos Aires, que puede ejercerlos libremente en la instalación de un nuevo gobierno, principalmente no existiendo ya, como se supone no existir, la España en la denominación del señor don Fernando Séptimo".


25 de mayo de 1810.

Alocución revolucionaria de Antonio Beruti, efectuada el 25 de mayo de 1810 exigiendo la renuncia del gobierno español.

Señores: venimos en nombre del pueblo a retirar nuestra confianza de manos de ustedes: el Pueblo cree que el ayuntamiento ha faltado a sus deberes, y ha traicionado el encargo que se hizo: ya no se contenta con que sea separado el virrey; bien informados como estamos de que todos los miembros de la junta han renunciado, el Cabildo ya no tiene facultad para sustituirlos por otros, porque el Pueblo ha reasumido la autoridad que había transmitido, y es su voluntad que la Junta de Gobierno se componga de los sujetos que él quiere nombrar, con la precisa indispensable condición, de que en el término de quince días salga una expedición de quinientos hombres para las provincias interiores, a fin de que, separados los que las esclavizan, pueda el pueblo en cada una de ellas votar libremente por los diputados que han de venir a resolver de la nueva forma de gobierno que el país debe darse. Y hago esta declaración, señores Vocales, protestando de que si en el acto no se acepta, pueden ustedes atenerse a los resultados fatales que se van a producir, porque de aquí vamos a marchar todos a los cuarteles a traer a la plaza las tropas que están reunidas en ellos, y que ya no podemos ni debemos contener en el límite del respecto que hubiéramos querido guardar al Cabildo. Señores del Cabildo: esto ya pasa de juguete, no estamos en circunstancias de que ustedes se burlen de nosotros con sandeces. Si hasta ahora hemos procedido con prudencia ha sido para evitar desastres y la efusión de sangre. El pueblo, en cuyo nombre hablamos, está armado en los cuarteles, y una gran parte del vecindario espera en otras partes la voz para venir aquí. ¿Quieren ustedes verlo? Toquen la campana, y si es que no tienen el badajo nosotros tocaremos generala y verán ustedes la cara de ese pueblo, cuya presencia echan de menos. ¡Si ó no! Pronto señores, decirlo ahora mismo porque no estamos dispuestos a sufrir demoras y engaños; pero, si volvemos con las armas en la mano, no respondemos de nada.



25 de Mayo de 1811.


El 25 de Mayo de 1811 el Vocal-Representante de la Junta revolucionaria en el Alto Perú, Juan José Castelli se desplazó hacia las ruinas precolombinas de Tiahuanaco; amplio yacimiento arqueológico construido entre los años 1500 y 1000 A.C., a 20 kilómetros al Sur del lago Titicaca con todo el Ejército Patrio, aumentado por los reclutas altoperuanos; miles de indígenas de las distintas etnias, cientos de civiles y patriotas de cercana ciudad de La Paz, que concurrieron a escuchar a Juan José Castelli, la "Voz de la Revolución"; que había proclamado, un año atrás, la caducidad del mandato del Virrey del Río de la Plata. Los soldados se formaron entre el Templo de Kalasasaya y la Pirámide de Akapana. Algunos creen que el Vocal-Representante de la Junta se subió a los restos de la Pirámide, para hablar. Otros afirman que fue desde las escalinatas del Templo de Kalasasaya. El Estandarte Real presidía la ceremonia. Se escuchó un redoble de tambores y el sonido metálico y marcial de un trompa, que anunciaba el inicio de la ceremonia. El sol fuerte y duro impactaba sobre los rostros de todos los presentes; mientras el viento implacable, frío, seco y con arenilla, curtía piel y huesos de indios, ciudadanos, autoridades y soldados por igual. Sobrevino luego un silencio preanunciando el suspenso ante las palabras del Vocal-Representante. Castelli sentía que la lengua le ardía. Hacía pocos días se había quemado accidentalmente la lengua con un cigarro, de los que era asiduo fumador. La lesión no sanaba y estaba empezando a mostrar un extraño sangrado; una llaga que, día a día le molestaba más. Castelli esperaba que, justo ese día, su lengua no le fallara y le permitiera hablar con la claridad, brillantez y elocuencia de siempre.
La llaga le quemaba la lengua y sentía que le ardía hasta la boca del estómago. Sus palabras iban a ser traducidas al aymará y al quechua, para que los indios lo pudieran entender.
Castelli toma una bocanada de aire; mira el rostro de los indígenas, a quienes estarán dirigidas sus palabras, y vuelve a ser, por un instante, el mismo brillante orador de antaño, y pronuncia, tal vez su mejor, y último discurso. Arranca Castelli rindiendo homenaje a las milenarias civilizaciones en ese lugar tan especial. Pide honrar su memoria, e incita a los presentes a vengar sus cenizas; en nombre de la Junta revolucionaria; invitando a los soldados y ciudadanos a unirse a los indios, por la misma causa, en unión fraternal.
Tomado de El Siglo Web.


PROCLAMA DE TIAHUANACO.

Orden dictada por Juan José Castelli a las autoridades altoperuanas para poner fin a los abusos que se cometían contra los indios.


Los sentimientos manifestados por el gobierno superior de esas provincias desde su instalación se han dirigido a uniformar la felicidad en todas las clases, dedicando su preferente cuidado hacia aquella que se hallaba en estado de elegirla más ejecutivamente. En este caso se consideran los naturales de este distrito, que por tantos años han sido mirados con abandono y negligencia, oprimidos y defraudados en sus derechos y en cierto modo excluidos de la mísera condición de hombres que no se negaba a otras clases rebajadas por la preocupación de su origen.


Así es que, después de haber declarado el gobierno superior, con la justicia que reviste su carácter, que los indios son y deben ser reputados con igual opción que los demás habitantes nacionales a todos los cargos, empleos, destinos, honores y distinciones por la igualdad de derechos de ciudadanos, sin otra diferencia que la que presta el mérito y aptitud: no hay razón para que no se promuevan los medios de hacerles útiles reformando los abusos introducidos en su perjuicio y propendiendo a su educación, ilustración y prosperidad con la ventaja que presta su noble disposición a las virtudes y adelantamientos económicos.
En consecuencia, ordeno que siendo los indios iguales a todas las demás clases en presencia de la ley, deberán los gobernadores intendentes con sus colegas y con conocimiento de sus ayuntamientos y los subdelegados en sus respectivos distritos, del mismo modo que los caciques, alcaldes y demás empleados, dedicarse con preferencia a informar de las medidas inmediatas o provisionales que puedan adoptarse para reformar los abusos introducidos en perjuicio de los indios, aunque sean con el título de culto divino, promoviendo su beneficio en todos los ramos y con particularidad sobre repartimiento de tierras, establecimientos de escuelas en sus pueblos y excepción de cargas impositivas indebidas: pudiendo libremente informarme todo ciudadano que tenga conocimientos relativos a esta materia a fin de que, impuesto del por menos de todos los abusos por las relaciones que hicieren, pueda proceder a su reforma.

Últimamente declaro que todos los indios son acreedores a cualquier destino o empleo que se consideren capaces, del mismo modo que todo racional idóneo, sea de la clase y condición que fuese, siempre que sus virtudes y talentos los hagan dignos de la consideración del gobierno y a fin de que llegue a noticia de todos se publicará inmediatamente con las solemnidades de estilo, circulándose a todas las juntas provinciales y su subalterna para que de acuerdo con los ayuntamientos celen su puntual y exacto cumplimiento, comunicando a todos lo subdelegados y jueces de su dependencia estas mismas disposiciones: en inteligencia de que en el preciso término de tres meses contados desde la fecha deberán estar ya derogados todos los abusos perjudiciales a los naturales y fundados todos los establecimientos necesarios para su educación sin que a pretexto alguno se dilate, impida, o embarace el cumplimiento de estas disposiciones.
Y cuando enterado por suficientes informes que tengo tomados de la mala versación de los caciques por no ser electos con el conocimiento general y espontáneo de sus respectivas comunidades y demás indios, aun sin traer a consideración otros gravísimos inconvenientes que de aquí resultan, mando que en lo sucesivo todos los caciques sin exclusión de los propietarios o de sangre no sean admitidos sin el previo consentimiento de las comunidades, parcialidades o aíllos (Ayllus) que deberán proceder a elegirlos con conocimiento de sus jueces territoriales por votación conforme a las reglas que rigen en estos casos, para que beneficiada en estos términos se proceda por el gobierno a su respectiva aprobación.


Dr. Juan José Castelli.
Dr. José Bernardo de Monteagudo, secretario.



Cuartel general del ejército auxiliar y combinado, de la libertad, en Tiahuanaco 25 de mayo de 1811 y segundo de la libertad de Sur América.

10 de mayo de 2012

WikiPis: 1980: Fisuras en la dictadura + 1979: Grondona contra los derechos humanos + 1813: Política de Derechos humanos.

WikiPis (el Wikileaks basurero). revela hoy otro cable secreto completo de la "embajada" y compara a Grondona con próceres de 1813.

Wikipis
no es otra cosa que el compendio de las “deposiciones” de funcionarios, políticos y periodistas de hoy y de siempre, que cimentaron el sentido común vernáculo.

Basurero Nacional continua aquí con la publicación de cables, cartas y mensajes que consideramos necesario que sean conocidos por todos. Como comprenderán, no podemos revelar las fuentes de nuestros informes, pero nadie podrá desmentir ni negar la veracidad de los mismos. La cuadrilla de jaquers basureros de este blog, acostumbrados a lidiar con filtraciones y derrames de información, se dedicará no a “hackear” sino a “chorear” este material de los medios de difusión, portales de internet de toda laya, correos, correos electrónicos, memorias y pasillos de todo el país, con el único propósito de dar a conocer lo que generalmente no estaba destinado a ser conocido por el gran público (es decir: el pueblo).

En esta oportunidad, WikiPis publica un interesante cable de la embajada norteamericana en Buenos Aires del año 1980 donde se revela lo que los servicios de inteligencia argentinos filtraban a la embajada de EE.UU. sobre la represión en Argentina; y, además, dos documentos que demuestran que en nuestra tierra mientras en 1979 Mariano Grondona estaba en contra del respeto a los derechos humanos, ya en 1813 nuestros próceres Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña, Juan Larrea e Hipólito Vieytes estaban a favor, lo que nos pone en la disyuntiva de situar a Grondona en plena época colonial o a nuestros próceres revolucionarios en el presente... Veamos, entonces, los documentos de hoy:

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21 de Agosto de 1980

ARGENTINA PRO/ECT (S200000044)
U.S. DEPT. OF STATE, A/RPSyffS
Maigaret P. Grafcld, Director
POL - Townsend B.

Una fuente en los servicios de inteligencia argentinos reviso los siguientes temas conmigo:

Comando 601.

El Cnel. Mucio preside sobre pero no manda en el 601. Mucio, dijo la fuente, vacila mucho y tiene dificultad para tomar decisiones. Como resultado, sus subordinados operan como se les antoja presentando a Mucio los faits accomplis. El subordinado inmediato de Mucio es el Cnel. Bellini [sic], un troglodita político de línea dura. Bajo Bellini esta el Cnel. Roldon y bajo este esta el Cnel. Arias Duval. Roldon es mejor que Bellini y la relación entre el y Arias Duval es mala. Duval y Bellini parecen estar tratando de culpar a Roldon por los secuestros de Montoneros en Perú como un juego de poder contra Roldon.

El 601 tiene personal en el extranjero, sin embargo su función se limita a la campaña anti terrorista. Una operación como la de Bolivia habría implicado al G-2 del Ejército y no al 601.

Los Montoneros.

Mi fuente dijo que los Montoneros no tienen más que 20 activistas y 20 simpatizantes en Argentina. El mes pasado las fuerzas de seguridad capturaron a 12 Montoneros que intentaron infiltrarse en el país. Los dos Montoneros que se suicidaron en la frontera Argentina fueron enviados para tratar de averiguar qué pasó a los otros doce. Firmenich esta teniendo problemas en encontrar reclutas para ingresar al país. La OLP continúa entrenando a operativos Montoneros. Por otra parte, los servicios de seguridad argentinos tienen ahora tres equipos trabajando en el exterior con la misión específica de matar a Firmenich.

Política militar.

Mi fuente dice que hay mucha inquietud entre oficiales jóvenes (mayor para abajo) sobre varios temas. Primero, están descontentos con lo que consideran la política pro soviética de las relaciones exteriores del gobierno. Segundo, están descontentos con sus propios salario (un mayor gana no más de $1,500 al mes). Tercero, están descontentos con las políticas de Martines de Hoz en general.
Hay rumores, dijo, que el General Bussi ha hecho saber que ya no apoya la candidatura de Viola para presidente. Por otra parte, la Armada, dijo, hará todo lo posible para bloquear a Viola también. Mi fuente estaba nervioso sobre lo que el considera los altos niveles de tensión política en el país.
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(Artículo de la sección "Panorama Político" aparecido en El Cronista Comercial del 12 de diciembre de 1979 y firmado por Guicciardini, seudónimo del periodista Mariano Grondona.)

Anatomía del error.
Los argentinos teníamos sobrados motivos para sospechar que algún error profundo, quizás esencial, acompaña a la política de derechos humanos. Sabíamos esto por intuición. Lo "sentíamos", más que formularlo lógicamente. Pero he aquí que el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos ha dado a publicidad un estudio sobre la política de derechos humanos que ofrece la oportunidad de identificar en blanco y negro las ‘zonas de error’ de esta política (...)

En su parte medular, el estudio señala siete puntos fundamentales que debieran guiar la aplicación de la política de derechos humanos por parte del gobierno norteamericano (...)
El primero de ellos dice que ‘las graves violaciones a la integridad de las personas, las matanzas indiscriminadas, amenazas o aplicación de torturas, deben tener una alta prioridad en la política norteamericana’. Aquí reluce el primer anillo del error: dirigir la política exterior norteamericana hacia problemas individuales y no estatales. La pérdida de vista del Estado como único protagonista de las relaciones internacionales es una de las fallas más graves de la actual conducción norteamericana. Los ejemplos sobran: el gobierno y el pueblo norteamericano se preocupan sobremanera por la suerte de 50 rehenes en Teherán, pero no prestan igual atención al hecho, muchísimo más grave, de que para apresarlos el Estado iraní violó la soberanía territorial del Estado norteamericano y lesionó su honor al desconocer la inmunidad del personal diplomático; los norteamericanos prestan enorme atención a los casos individuales de represión o liberación –Huber Matos, el bailarín Godunov, el derecho del sha a la piedad humana-, pero ignoran la suerte colectiva de naciones –Irán, Nicaragua, Cuba, Angola, Vietnam-, cayendo así en la paradoja de un Estado imperial que se moviliza para salvar vidas concretas y queda indiferente ante la pérdida de naciones enteras.
El segundo punto afirma que se deben esperar distintos niveles de conducta de los países en materia de derechos humanos según haya sido su tradición política y según hayan recibido mayor o menor ayuda norteamericana en el pasado. Por aquí se introduce la distinción conceptual que, debidamente desarrollada, desembocará en la contradicción viviente según la cual la política de los derechos humanos castiga a los amigos y perdona a los enemigos. Naturalmente, los países con una tradición más noble en materia de derechos humanos son occidentales. La conclusión práctica del punto dos, entonces, es que un abuso en la Argentina es más importante que mil abusos en Indonesia o en Vietnam (...)
La política de derechos humanos se aplica especialmente a los países de tradición occidental y a los que, no siendo occidentales, se hayan aproximado a Occidente. A los amigos, en suma (...)
El cuarto punto incluye como un factor significativo en la determinación del mayor o menor énfasis que los Estados Unidos pondrán en su política de los derechos humanos al grado de influencia que tengan en las situaciones que denuncien. Con otras palabras: ¿a qué denunciar las violaciones en la Unión Soviética, si allí la influencia norteamericana es nula? Hay que hacerlo en aquellos países que tienen en cuenta, por una razón o por la otra, la opinión de los norteamericanos. Otra vez, por supuesto, los países amigos (...)
Ante la existencia de estos puntos o premisas, resulta casi inevitable que el Cono Sur resulte un área privilegiada del mundo para la recepción de las presiones. Los países totalitarios no son influenciables... ¿a qué presionarlos? En su mayoría no pertenecen además a la cultura occidental, por lo tanto no es de esperar de ellos una conducta elevada en la materia (...)
¿Qué queda? ¿Cuáles son las naciones a la vez occidentales, amigas, influenciables y exentas de instituciones electorales? Chile, Argentina, Uruguay... La política de derechos humanos es un principio plagado de excepciones que salva sus apariencias en el Cono Sur (...)
No sólo nos tocó en suerte con un puñado de países pagar los platos rotos de una política que no se aplica en ninguna otra parte, sino también que esa política expresa la desubicación filosófica y estratégica de sus formuladores. Desubicación filosófica porque la lucha por la libertad y la dignidad del hombre, que es la causa histórica de Occidente como un todo, se identifica aquí con la mentalidad y la perspectiva específica de una nación filial de Occidente –joven, periférica, recién venida- que pierde de vista el carácter universal de su misión de defender a una civilización que la excede. Desubicación estratégica porque incurre en el error político fundamental de ignorar el verdadero enemigo y hostilizar al verdadero amigo. Ningún imperio sobrevivió a esta fatal variedad del daltonismo..."

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1813 - Abolición de los Tormentos.

Ley.

La Asamblea general ordena la prohibición del detestable uso de los tormentos, adoptados por una tirana legislación para el esclarecimiento de la verdad e investigación de los crímenes; en cuya virtud serán inutilizados en la plaza mayor por mano del verdugo, antes del feliz día 25 de mayo, los instrumentos destinados a este efecto.

Firmado Juan Larrea, presidente.- Hipólito Vieytes, Secretario.

Decreto del 21 de mayo de 1813, El Redactor de la Asamblea, 29 de mayo de 1813.
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1813 - Libertad de Vientres.

Bando anunciando la libertad de los nacidos en el territorio de las Provincias Unidas.

El Supremo Poder Ejecutivo Provisorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata a los que la presente viesen, oyesen, y entendiesen. Sabed: que la Asamblea Soberana general constituyente se ha servido expedir el decreto del tenor siguiente:

"Siendo tan desdoroso, como ultrajante a la humanidad, el que en los mismos pueblos, que con tanto tesón y esfuerzo caminan hacia su libertad, permanezca por más tiempo en la esclavitud los niños que nacen en todo el territorio de las Provincias unidas del Río de la Plata, sean considerados y tenidos por libres, todos los que en dicho territorio hubiesen nacido desde el 31 de enero de 1813 inclusive en adelante, día consagrado a la libertad por la feliz instalación de la Asamblea general, bajo las reglas y disposiciones que al efecto decretará la Asamblea general constituyente. Lo tendrá así entendido el Supremo Poder Ejecutivo para su debida observancia. Buenos Aires, febrero 2 de 1813. - Carlos Alvear. Presidente Hipólito Vieytes. Diputado Secretario." Por tanto, para que este soberano decreto tenga su puntual y debido cumplimiento, publíquese por bando en esta capital, imprímase, y comuníquese al Gobernador Intendente de esta Provincia para que lo haga asimismo notorio en todos los puntos de su dependencia, dirigiéndose igualmente a todos los gobiernos de la comprensión de este Supremo Gobierno Ejecutivo a los efectos que van prevenidos. Buenos Aires, 3 de febrero de 1813. Juan José Paso. Nicolás Rodríguez Peña. Por mandado de S. E. D. José Ramón de Basavilbaso.

"Bando publicado a virtud del decreto soberano de este día", Gazeta, N° 44, 5 de febrero de 1813.
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1813 – Sanciona decreto de 1811 de Supresión del Tributo Indígena

Sesión del viernes 12 de Marzo.

No es menos cruel el tirano que se complace en ver la humanidad ahogada en lágrimas y sangre, que un imprudente escritor cuando se empeña en afligirla de nuevo, retratando con los rasgos de su pluma la imagen del crimen, y sellando así su imperio en la memoria de los hombres. Quizá sería menos abultada la historia de la opresión, si con cada tirano hubiese desaparecido la memoria de su injusticia, no dejando a sus semejantes ejemplos que sirvan de estímulo al refinamiento de su perversidad. Alguna vez he creído que ésta es la causa de las desgracias del hombre, y que el recuerdo de los frecuentes triunfos del malvado prepara una conquista fácil al vicio, animando sus esfuerzos. No, no incurriré yo en igual defecto cuando voy a exponer en el orden del día el benéfico decreto que ha expedido la Asamblea general en desagravio de los miserables indios que han gemido hasta hoy bajo el peso de su suerte. Disto mucho de afligir al filósofo sensible con el humillante pormenor de las vejaciones que han sufrido nuestros hermanos, del destierro que han padecido en su misma patria, y de la muerte que han vivido, si es posible apurar de este modo las sutilezas del lenguaje. Yo quisiera que un profundo silencio envolviese en las tinieblas para siempre todos esos hechos atroces, que más bien infaman a la especie que al individuo, mostrando hasta que grado puede ser el hombre impío con sus semejantes. Mas por desgracia mis votos son inútiles, y yo preveo que la memoria de estos horrorosos atentados, afligirá a la humanidad, mientras existan los anales del pueblo español.

Decreto.

La Asamblea general sanciona el decreto expedido por la Junta Provisional Gubernativa de estas provincias en 1° de septiembre de 1811, relativo a la extinción del tributo, y además derogada la mita, las encomiendas, el yanaconazgo y el servicio personal de los indios bajo todo respecto y sin exceptuar aun el que prestan a las iglesias y sus párrocos o ministros, siendo la voluntad de esta Soberana corporación el que del mismo modo se les haya y tenga a los mencionados indios de todas las Provincias unidas por hombres perfectamente libres, y en igualdad de derechos a todos los demás ciudadanos que las pueblan, debiendo imprimirse y publicarse este Soberano decreto en todos los pueblos de las mencionadas Provincias, traduciéndose al efecto fielmente en los idiomas Guaraní, Quechua y Aymará, para la común inteligencia. - Firmado.- Dr. Tomás Valle, presidente. - Hipólito Vieytes, secretario.

El Redactor de la Asamblea, "Sesión del viernes 12 de marzo", N° 4, 20 de marzo de 1813.
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Compilación de WikiPis anteriores aquí.


24 de mayo de 2011

WikiPis: Documentos de la Revolución


WikiPis (el Wikileaks basurero).

Wikipis no es otra cosa que el compendio de las “deposiciones” de funcionarios, políticos y periodistas de hoy y de siempre, que cimentaron el sentido común vernáculo.

Basurero Nacional continua aquí con la publicación de cables, cartas y mensajes que consideramos necesario que sean conocidos por todos. Como comprenderán, no podemos revelar las fuentes de nuestros informes, pero nadie podrá desmentir ni negar la veracidad de los mismos. La cuadrilla de jaquers basureros de este blog, acostumbrados a lidiar con filtraciones y derrames de información, se dedicará no a “hackear” sino a “chorear” este material de los medios de difusión, portales de internet de toda laya, correos, correos electrónicos, memorias y pasillos de todo el país, con el único propósito de dar a conocer lo que generalmente no estaba destinado a ser conocido por el gran público (es decir: el pueblo).

En esta oportunidad, y como homenaje a quienes hace dos siglos pensaron que la realidad podía ser cambiada con voluntad y sacrificios, revelamos aquí documentos históricos de la Revolución de Mayo, pero no los más conocidos o formales, sino también los que demuestran que las revoluciones no se hacen con documentos, proclamas vacías o con ideales solamente, sino también con sacrificios personales, riesgos, valor y principalmente con gente, con el pueblo activo y movilizado. Veamos los documentos y reflexionemos.
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Escritos Políticos (extractos).

“El oficial de nuestro ejército después de asombrar al enemigo por su valor, debe ganar a los pueblos por el irresistible atractivo de su instrucción. El que se encuentre desnudo de estas cualidades redoble sus esfuerzos para adquirirlas, y no se avergüence de una dócil resignación a la enseñanza que se le ofrece, pues en un pueblo naciente todos somos principiantes, y no hay otra diferencia que la de nuestros buenos deseos: el que no sienta los estímulos de una noble ambición de saber y distinguirse en su carrera, abandónela con tiempo, y no se exponga al seguro bochorno de ser arrojado con ignominia: busque para su habitación un pueblo de bárbaros o de esclavos y huya de la gran Buenos Aires que no quiere entre sus hijos hombres extranjeros a las virtudes.”

“El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos. El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal.

“Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce, lo que vale, lo que puede y lo que sabe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte, mudar de tiranos, sin destruir la tiranía”

“Los pueblos deben estar siempre atentos a la conservación de sus intereses y derechos y no deben fiar más que de sí mismos. El extranjero no viene a nuestro país a trabajar en nuestro bien, sino a sacar cuantas ventajas pueda proporcionarse. Recibámoslo en buena hora, aprendamos las mejoras de su civilización, aceptemos las obras de su industria y franqueémosle los frutos que la naturaleza nos reparte a manos llenas; pero miremos sus consejos con la mayor reserva y no incurramos en el error de aquellos pueblos inocentes que se dejaron envolver en cadenas, en medio del embelesamiento que les habían producido los chiches y coloridos abalorios. Aprendamos de nuestros padres y que no se escriba de nosotros lo que se ha escrito de los habitantes de la antigua España con respecto a los cartagineses que la dominaron:

Libre, feliz, España independiente
Se abrió el cartaginés incautamente:
Viéronse estos traidores
Fingirse amigos, para ser señores;
Entrar vendiendo para salir mandando’”

Mariano Moreno.
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Decreto de la libertad de imprenta.

Art. 1º Todo hombre puede publicar sus ideas libremente y sin censura previa. Las disposiciones contrarias a esta libertad quedan sin efecto.
Art. 2º El abuso de esta libertad es un crimen, su acusación corresponde a los interesados, si ofende derechos particulares; y a todos los ciudadanos, si compromete la tranquilidad pública, la conservación de la religión católica, o la Constitución del Estado. Las autoridades respectivas impondrán el castigo según las leyes.
Art. 3º Para evitar los efectos de la arbitrariedad en la calificación, graduación de estos delitos se creará una junta de nueve individuos con el título de: Protectora de la libertad de la Imprenta. Para su formación presentará el Exmo. Cabildo una lista de cincuenta ciudadanos honrados, que no estén empleados en la administración del gobierno; se hará de ellos la elección a pluralidad de votos. Serán electores natos: el prelado eclesiástico, alcalde de primer voto, síndico procurador, prior del Consulado, el fiscal de 5. M., y dos vecinos de consideración, nombrados por el Ayuntamiento. El escribano del pueblo autorizará el acto, y los respectivos títulos, que se librarán á los electos sin pérdida de instantes.
Art. 8º Las obras que tratan de religión no pueden imprimirse sin previa censura del eclesiástico. En casos de reclamación, se reverá la obra por el mismo diocesano asociado de cuatro individuos de la Junta Protectora, y la pluralidad de votos hará sentencia irrevocable.
Art. 9º Los autores son responsables de sus obras o los impresores no haciendo constar a quien pertenecen.
Art. 10º Subsistirá la observancia de este decreto hasta la resolución del Congreso.
Buenos Aires, 26 de octubre de 1811
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Nota de María Guadalupe Cuenca Moreno, viuda de Mariano Moreno solicitando ayuda económica al Primer Tiunvirato.

Excelentísimo Señor:
Doña María Guadalupe Cuenca Moreno, vecina de esta ciudad parezco ante V.E. con el más debido respeto, y digo: que si mi triste situación fuera capaz de proporcionarme una decente subsistencia, y a mi infeliz hijo los medios de su buena educación, no recordara a V.E. un desgraciado acontecimiento, cuya fresca, y profunda herida será eterna en mi corazón.
Acabo de perder a mi esposo el doctor don mariano Moreno secretario de la Exma. Junta Provisional Gubernativa de estas provincias, y enviado a Londres cerca de S.M.B.: murió el 4 de marzo del presente año en el barco inglés que le conducía: arrebatado de aquel ardiente entusiasmo que tanto le transportaba por su patria, le prestó los más importantes servicios, y corrió toda clase de riesgos: aquí le sacrificó sus talentos, sus tareas, sus comodidades, y hasta su propia reputación; en medio del océano se sacrificó el mismo, terminando la carrera de su vida como víctima de la desgracia propia.
Un hijo tierno de cinco años de edad, y su desgraciada viuda imploran los auxilios de la patria de V.E. persuadido que ni esta, ni su justo gobierno podrán mostrarse indiferentes a nuestra miseria, ni ser insensibles espectadores de nuestro amargo llanto, y de las ruinas, y estragos que nos ha ocasionado el más acendrado patriotismo, comparecemos ante V.e. con el fin de interesar en nuestro auxilio su compasión, y su justicia: una moderada pensión de resarcimiento de tantos daños es solamente la que pedimos, y esperamos con la mayor confianza el compasivo proceder de V.E.: si el estado actual de fondos reales, y públicos no la sufriese por ahora, quedaré satisfecha, con que se me señale, para en habiendo: ojalá nuestro desamparo fuera menos, que así me libertaría de una solicitud, que tanto me mortifica.
Por tanto A V.E. pido y suplico se sirva acceder a mi solicitud…
María Guadalupe Cuenca Moreno.


Decreto del Primer Triunvirato, de 10 de febrero de 1812, acordándole una pensión de 30 pesos.

Buenos Aires, 10 de febrero de 1812
Atendiendo a los distinguidos servicios que ha rendido a la patria el finado doctor don Mariano Moreno, a la escasa suerte que rodea a su recomendable familia, y a las consideraciones que se deben de justicia al mérito y a la memoria de los buenos ciudadanos, se concede a doña María Guadalupe Cuenca, viuda de dho. Moreno, y durante el tiempo de su viudedad, la pensión de treinta pesos fuertes mensuales, de que se tomará razón en el Tribunal de Cuentas, pasándose este decreto a la próxima asamblea, para que en caso de ser aprobado continúe la interesada en el goce de la asignación; sin perjuicio de las atenciones que dispensará oportunamente el gobierno a la decente colocación de su hijo.
Buenos Aires, febrero 17, de 1812
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Bando del Gral Belgrano al pueblo de Jujuy.

“Don Manuel Belgrano, general en jefe.
Pueblos de la Provincia:
Desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra defensa, en que se halla interesado el Excelentísimo Gobierno de las Provincias Unidas de la República del Río de la Plata, os he hablado con verdad. Siguiendo con ella os manifiesto que las armas de Abascal al mando de Goyeneche se acercan a Suipacha; y lo peor es que son llamados por los desnaturalizados que viven entre vosotros y que no pierden arbitrios para que nuestros sagrados derechos de libertad, propiedad y seguridad sean ultrajados y volváis a la esclavitud.
”Llegó pues la época en que manifestéis vuestro heroísmo y de que vengáis a reunirnos al Ejército de mi mando, si como aseguráis queréis ser libres, trayéndonos las armas de chispa, blanca y municiones que tengáis o podáis adquirir, y dando parte a la Justicia de los que las tuvieron y permanecieren indiferentes a vista del riesgo que os amenaza de perder no sólo vuestros derechos, sino las propiedades que tenéis.
”Hacendados: apresuraos a sacar vuestro ganado vacuno, caballares, mulares y lanares que haya en vuestras estancias, y al mismo tiempo vuestros charquis hacia el Tucumán, sin darme lugar a que tome providencias que os sean dolorosas, declarandóos además si no lo hicieseis traidores a la patria.
”Labradores: asegurad vuestras cosechas extrayéndolas para dicho punto, en la inteligencia de que no haciéndolo incurriréis en igual desgracia que aquellos.
”Comerciantes: no perdáis un momento en enfardelar vuestros efectos y remitirlos, e igualmente cuantos hubiere en vuestro poder de ajena pertenencia, pues no ejecutándolo sufriréis las penas que aquellos, y además serán quemados los efectos que se hallaren, sean en poder de quien fuere, y a quien pertenezcan.
”Entended todos que al que se encontrare fuera de las guardias avanzadas del ejército en todos los puntos en que las hay, o que intente pasar sin mi pasaporte será pasado por las armas inmediatamente, sin forma alguna de proceso. Que igual pena sufrirá aquel que por sus conversaciones o por hechos atentase contra la causa sagrada de la Patria, sea de la clase, estado o condición que fuese. Que los que inspirasen desaliento estén revestidos del carácter que estuviesen serán igualmente pasados por las armas con sólo lo deposición de dos testigos.
”Que serán tenidos por traidores a la patria todos los que a mi primera orden no estuvieran prontos a marchar y no lo efectúen con la mayor escrupulosidad, sean de la clase y condición que fuesen.
”No espero que haya uno solo que me dé lugar par aponer en ejecución las referidas penas, pues los verdaderos hijos de la patria me prometo que se empeñarán en ayudarme, como amantes de tan digna madre, y los desnaturalizados obedecerán ciegamente y ocultarán sus inicuas intensiones. Más, si así no fuese, sabed que se acabaron las consideraciones de cualquier especie que sean, y que nada será bastante para que deje de cumplir cuanto dejo dispuesto.
”Cuartel general de Jujuy 29 de julio de 1812”.
Manuel Belgrano
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Arenga del Gral. San Martín antes de la batalla de Chacabuco.

“¡Soldados! Todos y cada uno de ustedes conocen el esfuerzo y las dificultades por las que hemos pasado. Llegar hasta aquí es bastante, pero nunca es suficiente. El enemigo espera, y espera bien armado, señores.
Son la esperanza de la América, cada uno de ustedes lleva consigo lo más importante, ¡la libertad! Trescientos años de masacre y de barbarie tiñen nuestra tierra de sangre, pero hemos venido a decir ¡basta!, ¡se acabó!
Soldados, se me llena el corazón al ver a tantos guerreros dispuestos, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos recordarán este momento con orgullo, porque les dejaremos una tierra digna de ser vivida. Donde puedan sembrar, crecer y prosperar, libres de toda cadena, donde cada hombre pueda decidir su destino sin importar su color, su linaje, su procedencia, ni qué carajo. Porque todos somos iguales ante el Supremo, así como somos iguales ante la muerte, porque cualquier hijo de mujer merece ser libre de
una vez y para siempre.

¡Seamos libres, que lo demás no importa nada!
¡Viva la patria!”
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