14 de julio de 2011

Lo que Argentina debe aprender de Grecia...







Hoy en día en los medios resuena la obvia comparación entre la actual situación socioeconómica de Grecia y la de Argentina a finales de los noventa y en 2001/2002, muchas veces aconsejando al pueblo griego seguir el modelo argentino para salir de la crisis. Esto se resumiría diciendo que Grecia tiene mucho que aprender de Argentina en ese tema pero, este humilde basurero se atreve a revertir la propuesta y preguntarse ¿qué debe aprender Argentina de Grecia? ¿Qué debemos observar, analizar y prevenirnos nosotros de lo que está padeciendo (y que recién empieza a padecer) el pueblo griego? Aunque parezca absurdo, empecemos a analizar el tema por el princípio. ¿Qué está ocurriendo en Grecia? ¿En qué se parece a nuestro 2001?

Veamos:


“La que golpea con ferocidad a Grecia, el desmoronamiento de sus finanzas públicas, el préstamo de 110.000 millones de dólares de Europa y el Fondo Monetario Internacional y los salvajes recortes del gasto público. Presentan la idea de que todo el sistema del euro estaba condenado al fracaso desde un principio, con los banqueros de Frankfurt y París ofreciendo créditos acumulando fabulosas ganancias, al tiempo que esas potencias europeas contabilizaban elevados superávit de capital mientras que los países europeos del sur equilibraban sus cuentas con esos préstamos baratos, subidos a una bonanza de consumo.
David Harvey, geógrafo y teórico social británico, explica en Deudocracia que no existe “un capitalismo sin crisis” y que la actual no se puede entender sin considerar la de los setenta. Esta se manifestó con el agotamiento de la denominada edad de oro del capitalismo, que ante la caída de las utilidades de las empresas se orientó a debilitar el poder de los trabajadores, que entonces eran muy fuertes en Europa y Estados Unidos. “La vía de salida de esa crisis fue una gran presión sobre los salarios”, apunta Harvey, puesto que los trabajadores estaban organizados, tenían un gran poder político que se reflejaba en los gobiernos y en las elecciones. “Eso era un gran problema para el capital y así fue que tuvo que empezar a disciplinar a los trabajadores”, señala. Una de las formas fue la apertura de los mercados nacionales a la competencia global, irrumpiendo los países asiáticos con China a la cabeza produciendo bienes con un costo más bajo de la mano de obra. De esa manera aumentó el desempleo y disminuyó el ingreso de los trabajadores de los países centrales. Comenzó un período de fuerte redistribución regresiva del ingreso con la pérdida de poder adquisitivo. Como el sistema de producción requería mantener el nivel de consumo, Harvey destaca que en ese momento emerge con fuerza el sistema financiero para ofrecer el crédito “para cubrir el bache entre los ingresos reales disminuidos y el poder adquisitivo” necesario para poder continuar con la compra de bienes en una sociedad del hiperconsumo. (...) para comprender la actual crisis en las potencias y las dificultades que enfrentan para poder salir de ella si la pretendida salida es salvar a los acreedores (bancos) ahogando aún más a los deudores-consumidores (trabajadores).

Nota completa



Hay muchas comparaciones entre lo que ocurrió en la Argentina durante la crisis de la deuda de 2001 y lo que está pasando en Grecia. Ambos países estaban locamente dependientes de los mercados internacionales de capital, con emisión de deuda para cubrir agujeros en sus cuentas fiscales y la corriente. Ambos países con el tiempo perdieron la confianza de la comunidad financiera y los rescates requirieron fuertes ajustes para mantenerse a flote. Al comienzo de sus respectivas crisis, la situación en ambos países se describió como problemas de liquidez. Sin embargo, los problemas de liquidez por lo general se manifiestan en situaciones de insolvencia. Ambos gobiernos hicieron interminables promesas de reformas que nunca se materializaron. Estas comparaciones están bien documentadas, pero hay dos elementos importantes que faltan. La primera de ellas fue que ambos países habían fijado los regímenes de tipo de cambio, que fue el principal motivo de su fallecimiento. El segundo factor fue que ambos gobiernos fueron atrapados por situaciones que sólo alienta el riesgo moral. Fue sólo después de que la Argentina venció estos problemas que fue capaz de restablecer el equilibrio de su economía. La carga de la deuda del país aumentó constantemente hasta que ya no era sostenible. Aunque el gobierno puso en práctica muchas de las reformas estructurales para mejorar la productividad y la eficiencia, no fue suficiente para recuperar la competitividad que se perdió. Por lo tanto, el problema de la Argentina no fue la carga de la deuda. Era el tipo de cambio fijo. Abordar el problema de carga de la deuda, sin fijar la falta de competitividad del país, era como tratar la fiebre sin tender a la infección. Se trataba de un tratamiento de los síntomas, pero no de la causa. Lo mismo ocurre con Grecia. La carga de la deuda por su tamaño no es el problema. Se trata de la vinculación del país con el euro. Reestructuración de la deuda, sin devaluar la moneda, será una solución temporal. Grecia todavía necesita financiamiento externo, y sólo será cuestión de tiempo hasta que Atenas se encuentre de nuevo con una carga de deuda insostenible. Por lo tanto, la única solución real al problema griego es la devaluación de la moneda. Los disturbios se sucedieron a diario en la Argentina, y el gobierno advirtió la llegada de un colapso catastrófico por lo que el país se tuvo que retirar de su tipo de cambio fijo. De hecho, el caos reinó después sobre la economía argentina y el gobierno se vio obligado a abandonar el Plan de Convertibilidad. El peso cayó un 74%. El sector bancario fue arrasado y el gobierno no tenía otra opción más que pagar su deuda. La Argentina tuvo cinco presidentes en un período de dos semanas. En 2002, la economía argentina pasó a través de una de las más profundas recesiones de la historia moderna. Sin embargo, en 2003, la economía estaba creciendo, y no ha parado. En la actualidad, Argentina es una próspera economía impulsada por las exportaciones, con un stock razonable de la deuda externa. Ha pasado casi una década desde la última vez que el gobierno argentino aprovechó los mercados de capitales internacionales. Buenos Aires dicta los términos de su relación con los organismos multilaterales de crédito, y es en su mayor parte autosuficiente. La Argentina sólo fue capaz de restablecer su equilibrio económico y político confianza en sí mismo cuando se dio cuenta de que no más rescates estaban a la mano. Es hora de que los griegos aprender las lecciones de la Argentina y hacer lo mismo.
Nota completa




No se puede negar que las recurrentes crisis que se generan a consecuencia de los acomodamientos del capitalismo y sus expresiones locales, las empresas globalizadas; han conducido a una mayor concentración económica en las pocas manos de siempre.
Esto deviene históricamente en cierre de fuentes de trabajo, desocupación, degradación o eliminación de las leyes que protegen a los trabajadores, descontento social, reclamos, movilizaciones, represión, muerte. Intervención de los organismos creados a mediados del siglo XX, solicitando ajustes, devaluaciones, orden. Surgen gobiernos que se subordinan a esos organismos y dirigentes acordes a esa subordinación y dependencia. Estas situaciones construyeron el círculo vicioso en que nos debatimos en la Argentina desde mediados de 1975 hasta Mayo de 2003. Que las decisiones que se tomen en la casa de gobierno, contemplen los intereses del conjunto de la sociedad y no de los organismos que incentivan el círculo vicioso de la dependencia que conduce a las crisis que pagan los pueblos. No es casual, que prestigiosos economistas, alejados de la ortodoxia que conduce, aún, los organismos internacionales, elogien el proyecto nacional, aludiendo al “modelo”. Estos economistas son Paúl Krugman y Joseph Stiglitz.

Nota completa




Pero, como cualquiera que recorra los editoriales, las principales plumas y el discurso oficial de los medios hegemónicos verá que el paradigma del discurso único neoliberal y su verdad revelada (pero nunca probada) sigue reinando y cacareando sobre la remanida receta monetarista como solución a nuestros problemas actuales y a los problemas profetizados (una vez más) que lloverían en un futuro próximo (aunque indefinido). Este discurso trabaja sobre cualquier fisura en la memoria popular agrandada por los medios hegemónicos. Por eso, esa batalla no está definitivamente ganada. La realidad actual en europa nos muestra no sólo que los pueblos europeos no están debidamente informados sobre los sucesos latinoamericanos ni sus medidas contra esa ideología fracasada, y que tanto el FMI, como la Unión Europea y sus voceros más poderosos, Alemania y Francia, aconsejan (ordenan, en realidad) tomar las mismas medidas que nos aconsejaban a nosotros durante la segunda década infame (1990-2001). Aunque parezca mentira, la disputa cultural que se ve en Europa es la misma que tuvimos aquí, lo que demuestra que no hay tabla rasa en ese tema, y que lo que fue puede volver a ser… incluso aquí, y puede agarrarnos con la guardia baja. Y eso es lo que Argentina debe aprender de Grecia, su batalla no sólo fue la nuestra durante aquella segunda década infame criolla sino que sigue siéndolo, como vemos en las palabras de los defensores de siempre del modelo neoliberal. Veamos un ejemplo:

Ayer, Argentina; hoy, Grecia; mañana, ¿Grecia o Argentina?
El miércoles último, mientras el Parlamento de Atenas enfrentaba la crisis griega, un enorme globo flotó sobre él con esta leyenda: Yesterday Argentina, today Greece, tomorrow? ("Ayer Argentina, hoy Grecia, ¿mañana??). La crisis argentina de 2001-2002 pasaba a convertirse, así, en un símbolo mundial. Un símbolo en principio negativo , porque nosotros caímos por entonces en el temido default que hoy amenaza no sólo a Grecia sino también a países europeos a los que ahora llaman pigs ("cerdos"), ya que las iniciales de Portugal , Irlanda , Grecia y España ( Spain ) corresponden a esta sigla descalificadora. Todo nos invita, por lo visto, a comparar el reciente pasado de la Argentina con el presente de Grecia y de los pigs , con la idea de explorar el futuro que a éstos y a nosotros nos espera. Mantener el corset monetario hubiera exigido al gobierno de la Alianza una severa disciplina fiscal. Ninguno de los ministros de Economía del nuevo gobierno, que fueron sucesivamente José Luis Machinea, Ricardo López Murphy y Domingo Cavallo, consiguieron consumar esta hazaña. El público, alarmado por el peligro que lo acechaba, empezó a retirar los cuantiosos depósitos que tenía en los bancos. Para completar el cuadro, falta comparar nuestro inmediato pasado con el presente griego y, sobre todo, con el futuro que espera tanto a Grecia como a la Argentina.

Ellos y nosotros

Grecia se encuentra ahora como se encontraba la Argentina antes del default y la devaluación. Después de la aprobación del Parlamento de Atenas del nuevo plan de ajuste, también podría decirse que Grecia se encuentra en la situación en la que se habría encontrado nuestro país si hubiera lanzado un profundo plan de ajuste para evitar tanto el default de Rodríguez Saá como la devaluación de Duhalde. Nosotros no pudimos hacerlo. ¿Podrán ellos? Tienen algo que no tuvimos nosotros: el sostén alemán. Pero al lado de esta influencia tan pujante, lo que falta saber es si el pueblo griego y el resto de los pigs están dispuestos a acompañar la tremenda disciplina germana desde una cultura que no es sajona sino latina.
¿Y qué pasó, mientras tanto, con nosotros? Que los Kirchner, a cargo del país desde 2003, cometieron diversos desvíos. En lo político, Néstor Kirchner aprovechó el hambre de autoridad que padecían los argentinos después de la anarquía de De la Rúa no sólo para ocupar autoritariamente el consiguiente vacío de poder sino también para apropiarse de la solución que había encontrado Lavagna como si fuera de él, incurriendo además en el mismo vicio que agravó la crisis griega: la falta de credibilidad que generaron las mentiras oficiales sobre las cifras de la economía, en nuestro caso a cargo del Indec. Con De la Rúa y Cavallo, habíamos hecho las cosas mal. Con Duhalde y Lavagna, hicimos las cosas bien. Con los Kirchner hemos vuelto a hacer las cosas mal, abusando de los recursos del Estado en un desborde populista que pudo desbarrancar de nuevo a la Argentina. ¿Pero por qué no nos hemos desbarrancado? Porque en nuestro auxilio acudió algo con lo que no contaron De la Rúa y Cavallo: el poderoso viento de cola de nuestros precios internacionales. Ahora reina otra fórmula económica sobre nuestro país, a la que podríamos definir como populismo más soja . Pero esta carencia, que dibuja un oscuro porvenir en el mediano plazo, no nos afecta por ahora en el corto plazo. La demagogia y la mentira, sin la soja, llevaron a Grecia al borde del abismo. Con la soja, a nosotros nos han dado un respiro. Este respiro, ¿será suficiente para asegurar la reelección de Cristina?

Nota completa


El reloj de Cristina atrasa
Sin crédito internacional y sin requerir del crédito interno (y no afectar negativamente la actividad económica) para financiar el desequilibrio en las cuentas públicas, el Gobierno recurrió a los viejos, gastados y decadentes expedientes de la confiscación de los ahorros privados -eliminó el sistema de capitalización-, el uso de las reservas y el financiamiento monetario del BCRA. Todas cosas que los argentinos hemos sufrido en épocas que preferimos olvidar. Es lógico que con semejante deterioro fiscal y consumismo privado la tasa de ahorro doméstica se desplome. Con algo de inversión, sin entradas de capitales y tipo de cambio más o menos fijo, el financiamiento del déficit de las cuentas externas sería con reservas del BCRA. Causa y consecuencia. En resumen, experimentamos otra vez, como en los 70 y 80, aunque en dosis más moderadas, con confiscaciones de los ahorros privados, un BCRA proveyéndole todo el financiamiento y en la moneda que quiera al Gobierno (cuando recauda como ningún otro en la historia) y cerrando la economía a la competencia importada. ¿Nos estaremos creyendo en serio que el fracaso de la convertibilidad valida cualquier fracaso previo, mientras sea de signo ideológico contrario? Si fuera un disparate así, quiere decir que la "santa soja" que nos da el viento de cola, considerada por la Presidenta un yuyo medio cocainómano, lo permite todo. Pero ¿lo perdonará?

Nota completa



Hay muchos otros ejemplos, pero para no saturarnos repasemos sólo algunos conceptos muy útiles para no equivocar el diagnóstico:

Mario Rapoport
Tanto las bonanzas como las crisis económicas se presentan en la Argentina como fruto de la suerte o de la desgracia divina. Por la fortuna de un venturoso contexto internacional en épocas de vacas gordas; por la culpa de sus dirigentes –políticos, empresarios o sindicales–, o de una sociedad incapaz de construir una nación integrada pese a sus inmensas riquezas en los desdichados años de vacas flacas. La sucesión de auges y derrumbes se observan como ciclos desconectados, como si no fueran parte de un mismo proceso con raíces que se van entrelazando. Relacionar y mirar el pasado para entender el presente evitaría muchos de los errores que se repiten, a la vez que ahorrarían enfrentamientos o desencuentros innecesarios.
La Argentina puede mantener con sus productos agrícolas a más de 300 millones de habitantes y apenas supera los 40 millones. Tuvo y está volviendo a tener un desarrollo industrial propio que permite ocupar a una masa de trabajadores considerable y abastecer en gran medida el mercado interno. Y jugó y sigue jugando un papel significativo en los mercados mundiales por la cantidad y calidad de sus productos agropecuarios. En sus mejores épocas fue capaz de crear un sistema educativo que proveyó recursos humanos de alto nivel tanto en el campo tecnológico como en la actividad artística y cultural y, aún hoy, a pesar de políticas erróneas y dificultades, continúa brindando a las nuevas generaciones una razonable calidad de enseñanza en relación con la de otros países. Dispone además de petróleo, minerales, agua, innumerables bellezas naturales y posee ciudades magníficas que pueden competir por sus calidades y urbanismo con las mejores del orbe. Durante mucho tiempo se creyó, sin embargo, que la sola abundancia de recursos naturales y humanos garantizaba el desarrollo de un gran país. Así por lo menos parecía a comienzos del siglo XX. Pero una sociedad tiene múltiples facetas, siendo una de las más importantes el proceso de acumulación y distribución del ingreso. Otra, la inserción internacional del país y la participación en él de los intereses de las grandes potencias y empresas multinacionales. Una tercera, los grados de desigualdad existentes entre provincias y regiones. Se ha podido superar la crisis económica más grave de la historia argentina, pero el país está todavía en una encrucijada. Continúa limitado por intereses que responden al período de valorización financiera y a los del modelo agroexportador, mientras que se puja por un mayor y mejor desempeño del Estado y se procura impulsar un proceso de reindustrialización con inclusión social.

Nota completa


“El FMI ofrece un salvavidas de plomo”, dijo Marcó del Pont.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a recetarle a la Argentina el guiso, ya recalentado, del enfriamiento para encarrilar su economía, que estaría creciendo por encima de su potencial. el director del Hemisferio Occidental del organismo multilateral, Nicolás Eyzaguirre, dijo que la actividad económica argentina se asemejaba a “una sartén con el aceite hirviendo”. Para la titular del Banco Central (BCRA), Mercedes Marcó del Pont, “el FMI fue corresponsable de la crisis más profunda que tuvo la Argentina y es el mismo FMI que tiene las recetas de ajuste, privatizaciones y flexibilización laboral para países europeos. Saben que estas recomendaciones son salvavidas de plomo. Pero no debemos alarmarnos, porque este es el tipo de análisis que siempre hace el FMI”. Eyzaguirre también planteó que la Argentina debe reducir la presión de la demanda sobre la economía para reducir la inflación. Del Pont le contestó: “A los más ortodoxos, que piden enfriar la economía y abaratar el dólar, les decimos que el problema no surge por recalentamiento sino por una economía en crecimiento y como resultado de una puja de intereses de muchos que no quieren resignar. Pero debemos trabajar en ampliar la oferta. Las tensiones de precios vienen fundamentalmente por el lado de la oferta. No tiene nada que ver con lo que pasaba en otras épocas.” Y cerró: “No debemos equivocar el diagnóstico, como muchos hacen al seguir al FMI.”

Nota completa


Ante la crisis económica mundial: la solución reclamada ¿no es similar al modelo kirchnerista del peronismno?
Los planes de ajuste son inútiles para rescatar a esos países de la recesión. Limitan sus posibilidades de hacer política fiscal para estimular sus economías. Los países más afectados comienzan entonces a debatir la opción de la declaración de la cesación de pagos, que derivaría necesariamente en la salida de la Eurozona. El primero que podría optar por ese camino es Grecia, a pesar de los esfuerzos de las autoridades de la Unión Europea para mantenerlo “atado” al euro.

Nota completa



A la inversa, el pueblo griego puede apelar a las lecciones que podemos darles sobre el FMI, el neoliberalismo y las protestas populares y medidas a tomar ante su coyuntura actual, pero es otro tema... Veamos ahora qué se está pensando hoy en día en algunos círculos griegos sobre la crisis y sus parecidos a la nuestra con unos minutos del documental “Deudocracia”:



Y para reforzar los argumentos en contra de las recetas aconsejadas a Grecia y defenestradas victoriosamente por Argentina, y a modo de oportuna vacuna veamos un par de videos comparativos entre las coyunturas de ambos países y volvamos a recorrer otras notas de este humilde basurero:


Informe sobre Grecia


Informe sobre violencia en Grecia


Informe comparativo entre Grecia y Argentina



Notas basureras sobre crisis, salida argentina y consejos "expertos":

La Batalla por la Argentina

Mitos Argentinos: hoy, los “Expertos de Afuera”

FMI: ¡Yo no fui, señorita



Este humilde Basurero se atreve a acotar que, vista en profundidad, la situación actual de Grecia, como también la de España, Irlanda, Portugal e Italia se asemejan más a la que Argentina sufría a fines de los 90 que a la de 2001, cuando los ajustes contínuos comenzaban a mostrar sus efectos y gracias a los consejos de los "expertos" se recurría a la misma receta neoliberal; y cuando las desaprobación popular pasaba por el voto castigo, la denigración de los políticos y las protestas callejeras, cada vez más violentas. Pero eso lo veremos a corto plazo, porque quién duda que esto recién empieza...

Y por eso, este servidor público sugiere recordar lo que dijo el Dr. Aldo Ferrer, Economista y profesor de la UBA: "Es necesario explicar por qué la evolución de la economía argentina pasó de ser una de las peores a una de las mejores del mundo en apenas una década."


Y, finalmente, tenemos aquí una yapa sobre el futuro que parece esperarle a Grecia:

La agencia calificadora Standard & Poor’s amenazó con considerar a Grecia en default en caso de que prospere el modelo sugerido por los bancos franceses para la participación de entidades privadas en el segundo rescate del país europeo. “Desde nuestro punto de vista, cada una de las opciones que figuran en la propuesta de la Federación Bancaria Francesa, enunciada el 24 de junio pasado, llevarían posiblemente a un impago”, expresó un comunicado de la calificadora S&P. En síntesis, tales propuestas “responden al deseo de los gobiernos acreedores de la zona euro de frenar el crecimiento de su exposición al riesgo vinculado al crédito del gobierno griego”. Pero, advirtió, “un eventual default podría desencadenar un contagio más extenso en Europa y a nivel global”.
Nota completa


Tarea para el hogar:
Islandia, otro caso para que estudiemos en los tiempos libres:

Informe de Vision 7 Internacional sobre Islandia (y el poder en los medios)


Otras basuras en oferta

DELIVERY BASURERO

DELIVERY BASURERO
Si querés que te avisemos cuando publicamos una nota, pedilo a basureronacional@gmail.com